Rusia (3) Irkutz. El Great Baikal Trail.

0
792

Irkutz es una ciudad moderna y activa, pero el centro viejo està decrepito y en decadencia. Muchos edificios se caen a pedazos. A un metro de mi body cae un trozo de terraza. Alucino. Cómo para pasear mucho por aquí. Después de tantos viajes y dificultades, solo me faltaría palmarla de una forma tan poco poética y aventurera.

Toca lavado a fondo y colada y mañana me voy a Listvyanka, a orillas del lago Baikal. Voy a hacer dos jornadas del Great Baikal Trail.

En el hostel, unos chicos que acaban de venir del Trail me dicen que es una buena caminata entre bosques y barrancos del lago, pero que hay zonas peligrosas porque el sendero es muy angosto y escarpado. La chica de recepción me avisa de que he de ir con mucho cuidado con unas arañitas que, si te muerden, es infección segura y corre que te cagas al hospital o estás muerto. Me enseña una foto. Feo bicho.

No quiero oír nada más. Voy pallá. Lo que no me apetece nada es hacerlo solo, por si un caso, pero es lo que hay. El sendero no está bien señalizado así que me bajo el MAPS.ME.

Mi mochila y yo estamos en pleno proceso de unión casi matrimonial dirijida hacia la fusión de ambos en un solo ser. Yo me he adelgazado ya un par de Kg y ella un par de cientos de gramos así que, entre los 2, no llegamos a los 72 kilitos. La evolución biológica me está produciendo algún problemilla, concretamente tengo algún músculo de la espalda que está empezando a cantarme La Traviata en allegro mà non troppo. A ver mañana en la caminata.

La primera jornada del Great Baikal Trail, desde Litsvyanka hasta Bolishie Koty, unos 25-30 Km, empieza con una subida hacia la montaña de mayor desnivel que el esperado. Adopto posición “saludo japonés”, también llamada “NeneatentonopisaKKdevaK”, es decir, leve inclinación de cintura mirando al suelo viendo caer los goterones de sudor. Cómo es sabido que todo lo que sube baja, el camino se va empinando en bajada y pongo el cuerpo en modo “trotatrotacaballito” con cierto peligro de descalabro.

Por fin llegó a la costa del Baikal y el espectáculo del resto del recorrido es absolutamente magnifico. Bosques, acantilados, playas desiertas… Una gozada. En cuanto a la estrechez del sendero, no hay para tanto. Los he visto más peligrosos en algún tramo de nuestros Caminos de Ronda. Unas  6 horas con las paraditas correspondientes, especialmente para actividad fotografica. Cada paso es una foto.

Llegó a Bolshiye Koty, una especie de asentamiento en medio de la nada, con casas prefabricadas de techos de uralita y barcos decrépitos. Un lugar inhóspito solitario y frío. En el colmado-bar del pueblo me hacen un plato con patatas mal fritas, tomate, pepino, pan y unos trocitos de grasa de cerdo que ni toco. Consigo un lugar para dormir, una cabaña muy agradable y acogedora, salvo por la piel de oso que hay en el comedor y la de lobo que decora un dormitorio, gracias al cielo no el mio. La casa tiene de todo pero no funciona nada. El water es una casita con una taza muy kitch directa a una fosa sèptica.  No hay agua corriente pero, con un cubo de agua cojida directamente del rio y hervida, la “ducha” me sienta como una bendicion.  En la cocina sí funcionan un par de fogones y me hago 2 huevos fritos con medio tomate para cenar.

Estoy cansado pero sin grandes quebrantos que no puedan solucionarse con un poco de bálsamo de tigre. Comparto la casa con una chavalita belga de unos 18 años. Cenamos juntos y hablamos un rato. Hoy toca ir a dormir temprano. Mañana tiro hasta Bolshoe Goloustnoe.

Amanece gris y frio. En la segunda etapa el paisaje es más o menos igual, quizás algo más agreste. Dicen que sólo son unos 10 Km más que ayer, unos 35, pero aquí es más fácil sacarle a alguien el hígado que una información fiable en algún idioma conocido. MAPS.ME dice que tardaré 9 horas.

La realidad es que esta segunda jornada resulta mucho más dura que la anterior. Si, para mí, desde luego, está  es una rompehuesos. Primero porque hay tramos muy resbaladizos y me he llevado un par de culazos. Segundo porque, muchas veces, el sendero no es más que la continuidad de la pendiente y te jode los tobillos al hacer el pie formas de frenada dificiles y antinaturales. Y tercero, y sobre todo, porque hay mucho tramo de playa con piedras que son una tortura china para las plantas de los pies. Además, y eso lo complica todo, solo 1 hora después de salir empieza a lloviznar aguanieve que te va calando como gota malaya.

Aqui sí hay algúnos pasos que parecen, y son, nidos de gaviotas. Tengo que poner la palanca estabilizadora “nomirespabajoquetecagas”. Acongoja. A las 4 horas de marcha, llegó a la entrada del Parque Nacional  Pribaikalsky, me paro a comer un pedazo de pan con un tomate y bebo coca cola. Necesito azúcar. Me pongo en marcha en seguida porque el tiempo empeora por momentos. Empieza a nevar. A ello se le añade otra mala noticia: parece que he cambiado de provincia, entro en Buriatia, y el GPS empieza a hacer el tonto y decirme que me descargue el mapa de la nueva republica. Sí hombre, aquí voy encontrar una wifi. Colgada de un árbol. La nieve empieza a tapar el sendero y  sin GPS estoy vendido.

Me pierdo. Lo noto porque llegó, arrastrándome, a una quebrada donde no hay a qué agarrarse para atravesar. Pasar por aqui es demasiado peligroso para ser verdad, así que doy media vuelta. Efectivamente, he interpretado mal un recoveco. He perdido más de una hora, pero conservo la integridad física.

Cada hora que pasa parece que alguien me ponga una piedra de medio kilo en la mochila y las cinchas tiran de mi cuello y hombros con mala leche. Voy calado hasta los huesos porque no ha dejado de nevar en cuatro horas, estoy muy cansado y tengo frío. Las manos y los pies, sobre todo, los tengo helados. Parece que nunca llego. Tengo el cuerpo, como dice la canción, desencajado y dislocado.

Diez horas después de la partida llegó a Bolshoe Goloustnoe hecho una mierda, con agua y barro hasta las orejas. Son las 6 de la tarde. Siento como si me hubiera atropellado una manada de búfalos en estampida. Me quedo en la primera pension-restaurante que veo, quizás es la única, y me regalo una comida de campeonato: pescado macerado y sopa de no sé qué. Por lo menos no tiene pepino. Odio el pepino. Estoy hasta los mismísimos pirindeles del pepino. También me regalo, en pleno dispendio festero, una habitación con lavabo para mí solo. Veinte euros todo. Me lo merezco.  Salgo a fumar un cigarrillo y me pongo a temblar como una hoja, no sé si de frio o del desarreglo que llevo en el cuerpo.

Las he pasado canutas pero ya está. Al fin y al cabo, … qué sería un viaje a Rusia sin una aventurita en la nieve?!

Show more
IMG_20180505_131225_311
Show more
IMG_20180505_132812_628
Show more
IMG_20180505_183857_266
Show more
IMG_20180505_184507_486
Show more
IMG_20180505_134600_256
Show more
IMG_20180507_104502_576
Show more
IMG_20180507_110557_268
Show more
IMG_20180507_125926_085
Show more
IMG_20180507_131109_319
Show more
IMG_20180507_131323_009
Show more
IMG_20180507_133151_217
Show more
IMG_20180507_140652_835
Show more
IMG_20180507_142538_440
Show more
IMG_20180507_161529_539
Show more
IMG_20180507_165645_243
Show more
IMG_20180507_185308_972
Show more
IMG_20180507_180735_284
Show more
IMG_20180507_180746_635
Show more
IMG_20180508_083320_080
Show more
IMG_20180508_092128_864
Show more
IMG_20180508_092456_279
Show more
IMG_20180508_094241_708
Show more
IMG_20180508_110854_132
Show more
IMG_20180508_111256_219
Show more
IMG_20180508_141600_763
Show more
IMG_20180508_151715_860
Show more
IMG_20180508_153236_336
Show more
IMG_20180508_204142_729
Show more
IMG_20180508_183621_978
Show more
IMG_20180508_190357_326
image_pdfDescarga en PDFimage_printImprimir

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here