Recomendaciones del mes. Diciembre 2.018. Australia: Tasmania y Sur.

EQUIPO.- Botas nuevas. Son Salomón Magnet Dalhia. Cambio de tercio, más deportivas y runeras, quizás menos aventureras. Vamos a probar. Las últimas han durado 9 meses y 30.000 km de camino. A ver estas cómo se portan.

Ramón me ha traído de casa unos Levi’s. Los echaba de menos.

ALOJAMIENTO.- Scapes Accommodation/Explorers Cottages, en la isla de Bruny. Los cottages son como para quedarse a vivir. En el Hotel Bruny, Adam William reparte juego entre varios alojamientos de la isla como un base de baloncesto.Y, la verdad, la clava.

También es un buen alojamiento, y curiosísimo, el Empire Hotel de Queenstown. Un hotel de los de antes, señorial, con escalera central, cuadros antiguos, grandes pasillos, espejos y lamparas enormes y moquetas y alfombras por todos lados. Cómo aquellos hoteles de montaña donde iba a veranear la burguesía catalana. Y con un restaurante muy bueno, del mismo estilo casposo y vetusto. Tremendo.

Un pelo más caro, pero también recomendable, es el The Grove, en George Town, un caserón tipo peli de miedo donde te llenan tanto la nevera de comida para desayunar que te da para las 3 comidas del día.

GASTRONOMIA.-  En Tasmania sí se come bien. Muy rebien.

En Hobart, en el puerto, ni pensar en perderse el Drunken Admiral, un restaurante de pescado con aire de taberna de pescadores, hiperdecorado como si fuera un museo naval y con un menú para chuparse los dedos. El plato de pescado a la piedra, con patatas fritas y ensalada, un placer. Caro, pero sin exageraciones. Por 40 euros cenas de maravilla. Allí cené en Nochebuena.

En Bruny, buenísimos rustidos al horno de ternera y cordero y vinos locales en el Bruny Island Premium Wines, y un salmón Atlántico y unos combinados de pescado tremebundos en el Hotel Bruny. Aquí, en el Hotel, se puede tomar una bebida local de frutas, especialmente manzanas, ligeramente alcohólica (6°), fermentada en barricas durante 12 meses que llaman “cidar”, una especie de cava muy gaseoso. Obligatorio probarlo. Bueno y refrescante. Recordando todas esas cosas se me está haciendo la boca agua. Pero es que también comí una ensalada templada de costillas de cordero buenísimas en el restaurante de Tarraleah, un fish&chips tremendo en el hotel de Queenstown, y un pan de ajo para chuparse los dedos en… Bueno, total, que en Tamania me he puesto ciego de comer.

Mención especial merece la escalopa de pollo napolitana del Hobart Hotel, para mí, la mejor del mundo. Por lo menos yo no recuerdo haberla comido nunca tan buena, y estamos hablando de mi plato preferido. Eso me trae a la memoria las mejores milanesas que he comido en casa particular: fue en casa de Gustavo Margaritte y Dolores Lasarte, durante una competición culinaria Argentina versus Cataluña. Lo conté en Argentina y Chile (14) Tandil. La Intercontinental. Salud amigos!

Y, encima, el vino de Tasmánia es (demasiado) bueno, especialmente el Pinot Noir.

Y en el Sur, en Sidney, no perderse el Rashays. Las mejores costillas de cordero de Australia. Barrio de Darling Harbour.

Por segundo mes consecutivo, y a pesar de la enorme competencia que había en Tasmánia, no tenemos más remedio que recomendar nuevamente, y felicitar efusivamente, a Nacho Rovira, un servidor. También este mes se ha ocupado de muchas de las comidas y cenas de las que han disfrutado en viaje, tanto el mismo mismamente, como su siempre desganado hijo. Pues no come nada el chaval! Cómo para llevarlo al restaurante y dejarle la tarjeta…

INTERNET.- skyscanner.com Para mi, el mejor portal para vuelos.

TRANSPORTE.- El coche que alquilamos con Ramón y que nos llevó a dar la vuelta a Tasmània. Lo alquilamos en Hertz. Cumplió.

Fantástico sistema de skybus en Melbourne. Pura eficacia.

CIUDAD/PUEBLO.Bruny Island. Un lugar curioso, una salvaje maravilla natural con un clima variable, deshabrido y malhumorado. Es una isla del tamaño de Singapur. Allí, en Singapur viven 7 millones de personas y aquí, en Bruny, hay 700 residentes, así que hay más wallabis que habitantes. No es un lugar para tener vida social. Todo Tasmánia es una maravilla, pero este pedacito tiene una magia especial.

Y Bicheno, en la Costa Este. También muy, muy especial.

TREKK.- Muchos este mes.

Fluted Cape es una caminata corta, de 2 horas, pero es absolutamente sublime. El sendero no tiene ninguna protección  así que hay que ir con mucho ojo en no asomarse demasiado. Aquí, un resbalón es el final. Recuerda los caminos de ronda de algunos puntos de la Costa Brava. Paisaje salvaje y vertiginoso. Es circular, pero aconsejo hacerla en el sentido de costa a bosque. Es la dirección más dura, con mayor desnivel de ascensión.

Todavía mas espectacular y, desde luego, más difícil, la ascensión al Cradle Mountain. Sin duda, una de mis montañas favoritas en el mundo.

Y, por último, Walls of Jerusalem, un magnifico trekk de 4 dias. Organizó el trekk la empresa Trektasmania/Trektours Australia. Muy bien.

MENCION ESPECIAL.- Pues Ramón, claro. Otra vez lo hemos pasado genial.

Show more
IMG_20181210_135418_231
Show more
IMG_20181202_142202_884
Show more
IMG-20181204-WA0005
Show more
IMG_20181205_204427_242
Show more
IMG_20181208_131655_455
Show more
IMG_20181129_180517_234
Show more
IMG_20181203_145622_893
Show more
IMG_20181203_143747_816
Show more
IMG_20181203_145638_868
Show more
IMG_20181205_205002_725
Show more
IMG_20181204_200510_921
Show more
IMG_20181205_204809_792
Show more
IMG_20181218_123307_736
Show more
IMG_20181130_121234_038
Show more
IMG_20181230_130257_728
Show more
IMG_20181202_220849_643
Show more
IMG_20181208_114605_480
Show more
IMG_20181208_205609_988
Show more
IMG_20181204_183214_060
Show more
IMG_20181202_153524_078
Show more
IMG_20181202_153543_629
Show more
IMG_20181202_112959_403
Show more
IMG_20181221_180018_848
Show more
IMG_20181221_172101_458
Show more
IMG_20181220_142744_233
Show more
IMG_20181203_123007_289
Show more
IMG_20181203_123807_073
Show more
IMG_20181203_131635_246
Show more
IMG_20181207_124034_388
Show more
IMG_20181207_151158_879
Show more
IMG_20181212_132959_903
Show more
IMG_20181213_170504_049
Show more
IMG_20181212_141404_475
Show more
IMG_20181214_133811_438
Show more
IMG_20181201_135537_387
Show more
IMG_20181205_205114_564
Show more
IMG_20181205_141109_032
Show more
IMG_20181201_140512_027
Show more
IMG-20181209-WA0051




Australia (11) Tasmania ( y 4ª parte) La costa Este. Como un grano en el culo. Navidad en Tasmania.

Tres días de descanso absoluto en Hobart. Lo necesitaba.

Parece que se acerca peligrosamente la Navidad y estoy, como quien dice, a un pasito de las antipodas de casa, el lugar diametralmente opuesto a donde yo vivía y está mi gente. Si me pongo a escarbar en el suelo, todo recto, llegaría cerquita de allí. Pero, si no quiero dejarme las uñas en el intento, va a ser que no, va a ser que pasaré la Navidad aquí, en Tasmania. Pues no es mal lugar, ni mucho menos, pero habrá que organizarse un poco para que no me de ninguna pájara.

En Swansea “pincho” por primera vez en este viaje. El Parque Nacional Freycinet está a 35 Km del pueblo pero, para ir en transporte público, has de hacer combinaciones que no permiten volver. Swansea es desangelado y sin atractivo alguno y el hostel que he reservado para 2 noches es caótico, dejado, sucio y con jóvenes ociosos y cerveceros que me ponen nervioso. Hay chavales que viajan bien y los hay que viajan mal. Estos son de los segundos. Toda la tarde en manada alrededor de una mesa, cerveza tras cerveza, con conversaciones estúpidas, gritos y risas histéricas. Para rematar, mañana no hay bus para seguir adelante por la costa, así que me tendría que quedar un día más. Decido irme hoy mismo a Bicheno e intentar llegar al Freycinet desde allí. Pierdo el dinero de una noche de hostel pero que se le va a hacer. Aquí no voy a estar bien.

Bicheno es otra cosa. Más bien es la contraria, un pueblo con ángel y muchísimo atractivo. Aquí sí apetece pasear. Al atardecer, tomo un sendero hasta las rocas. Sopla viento frio y huele a mar. Me acuerdo del Empordá, de caminatas de otoño e invierno, con el corazón caliente e ilusionado, por Llafranch, Calella, las playas de Begur… Y Cap de Creus… Recuerdos de llegar a casa y avivar los rescoldos del fuego…. Para qué pensar.

Ha costado, pero he conseguido autobús para ir y volver a Freycinet y un alojamiento barato para una noche. No puedo estar más porque en fin de semana no hay autobús para volver. Me voy mañana a las 6’15 a.m. Tiene muy buena pinta.

Paso hoja y cambio de tema. Cuando una persona es muy molesta, perseverantemente pesada, se dice de ella que es “como un grano en el culo”. Efectivamente, uno de los peores enemigos del viajero es una almorrana. Yo, desde pequeño, tengo una recidiva que, de vez en cuando, me viene a visitar. Es el caso. Ha venido. La mía, el mío, se llama Vicente. Es macho. No sé decir cómo lo sé. Es pura intuición. Lo bautice en su día con ese nombre y se le ha quedado. Este año ha venido por Navidad. El chiste es fácil pero el asunto no da para bromas.

Cómo el roce en este caso no hace el cariño, si no todo lo contrario, su visita resulta siempre de lo más incomoda aunque, teniendo ya una cierta intimidad y confianza con èl, se cómo tratarlo. Es realmente molesto, sobre todo para viajes largos en bus o tren, pero ya te digo, hasta le tengo un cierto respeto y no soporto que se hagan bromas con èl o se le haga público escarnio. Viene siempre por alguna razón de fuerza. En este caso, la culpa es de unos accesos de tos que he tenido últimamente por un constipado mal curado, que arrastró desde Tailandia, y porque soy imbécil y, en consecuencia, fumo.

Pues eso, él en su lugar y yo en el mío, cuando viene procuramos convivir sin grandes problemas y con una educada indiferencia que nos haga pasar, en mayor o menor armonía, los días que haya decidido viajar conmigo. No es un compañero, pero nos arreglamos sin aspavientos ni discusiones de mayor importancia. Cuestión de educación y paciencia. Tampoco nos vemos mucho, es más bien una sensación constante y desagradable.

Intuyo alguna risita de cachondeo. Un poquito de consideración, por favor. El tema es doloroso para mi.

Vuelvo a lo que interesa. Llego a las 6,45 a Coles Bay, al ladito del Parque Nacional Freycinet, y el hostel está cerrado hasta las 8, pero me puedo tomar un café. Tengo dolor de cabeza de dormir poco. El trekk muy chulo. Una hora de camino desde el hostel al parking donde se inician los senderos. En una primera etapa de 30 minutos hasta un mirador desde donde se fotografía en todo su esplendor la Wineglass Bay, uno de los iconos y lugares más fotografiados de Tasmania, hay un montón de gente. Por la foto todo el mundo es capaz de caminar media horita aunque sea cuesta arriba y ahogándose como pescados en cubierta. Y no creas, juro que hasta he visto gente que se hace la selfie con la foto del letrero que hay en el parking. El colmo. La vista una pasada, pero a mí déjame con la vista desde la ermita de San Ramón en Begur.

Allí, en el mirador, se hace ya la primera criba de gente aunque sigue habiendo bastante que baja a la playa, que es el segundo corte. A partir de ahí, desde que dejas la playa de Hazards, ya nadie. Yo sigo y hago todo el Wineglass Bay-Hazards Beach Circuit, una travesía circular preciosa, un sendero magnifico como entre los Caminos de Ronda en el Empordá y el mallorquín Camí de Cavalls. Precioso. Las playas, llenas de ostras, los bosques como fantasmas, las piedras y acantilados cincelados a mar y viento. Un lujo.

La última media hora el tiempo se ha encabronado y la hago bajo lluvia intensa. No problem. Como mis sánwiches en el parking y me vuelvo a Coles Bay metiéndome en todos los rincones que voy encontrando. Muy pero que muy bonito. Total, son 3 horas y pico que, más la de ida y la de vuelta al hostel y alguna ronda por los alrededores ya hacen una buena jornada. El hostel agradable y solitario, el día se ha tornado gris, lluvioso y frio y yo estoy cansado. Me hubiera gustado hacer la cima del Monte Amos e incluso adentrarme más en Península, pero no hay tiempo y mis abductores tampoco dan para muchas alegrías. Si hubiera podido pasar una noche más aquí lo hubiera aprovechado pero no ha podido ser. Hoy prontito a dormir y mañana de vuelta a Bicheno. Le voy a pegar una paliza a la cama que se va a enterar.

Paso un par de magníficos días explorando los senderos, playas y rocas de Bicheno. Me encanta este lugar. Los soplidos de agua del Blow Hole, la Diamond Island, a la que se puede ir a pie con la marea baja, el rocoso Foreshore Walkway… Lo siento especial, como muy familiar. Podría quedarme aquí una temporada. He encontrado un lugar que venden un pescado buenísimo y me cuido mucho. Siempre me cuido, pero ahora me esmero más y me cocino con cariño platos como ensalada de guacamole con atún o pescado con pimiento rojo, bicho y salsa tártara. Y vinito. Estoy mejor que quiero.

Y 23 de Diciembre, en Hobart. NAVIDAD. Navidad en Tasmania. Reserve hace unos días mesa para la noche del 24 en el mismo restaurante que cenamos el día que llegó Ramón. Y el 25 me hago una comida de Navidad en el hostel. Sentimientos encontrados. Libertad, sueños cumplidos y vida plena. Soledad, nostalgia y añoranza. Fuerte, pero muy cansado. Feliz tristeza. Desesperanza sin miedo. Serenidad. Nada que querer que no tenga. Nada que pedir más que salud. Nada que ocultar, nada que callar.

Quizás eso es todo. No está mal, no está mal. No está nada mal. 

Show more
IMG_20181219_165721_175
Show more
IMG_20181219_170700_425
Show more
IMG_20181219_171222_836
Show more
IMG_20181219_173409_658
Show more
IMG_20181220_095920_247
Show more
IMG_20181220_100204_124
Show more
IMG_20181220_102813_963
Show more
IMG_20181220_102911_147
Show more
IMG_20181220_102941_330
Show more
IMG_20181220_103106_948
Show more
IMG_20181220_103604_714
Show more
IMG_20181220_105754_524
Show more
IMG_20181220_110220_468
Show more
IMG_20181220_111013_285
Show more
IMG_20181220_111644_161
Show more
IMG_20181220_113136_581
Show more
IMG_20181220_115700_900
Show more
IMG_20181220_132642_605
Show more
IMG_20181220_132815_709
Show more
IMG_20181221_102152_185
Show more
IMG_20181221_103746_593
Show more
IMG_20181221_104013_207
Show more
IMG_20181222_133333_570
Show more
IMG_20181221_170358_442
Show more
IMG_20181221_170615_917
Show more
IMG_20181221_171659_227
Show more
IMG_20181221_171953_298
Show more
IMG_20181221_172355_777
Show more
IMG_20181221_172728_131
Show more
IMG_20181221_173419_035
Show more
IMG_20181221_180018_848
Show more
IMG_20181222_163026_692-01
Show more
IMG_20181222_164030_563
Show more
IMG_20181222_164417_253
Show more
IMG_20181222_163806_238




Entre parentesis. Navidades en las antípodas.

Pues ya está aquí. Ya llegó. Día 24 de diciembre. Empieza la Navidad y yo con estos pelos. En Hobart, Tasmania. Lejos, lejos.

Estoy en las antípodas de mi casa, el lugar diametralmente opuesto a donde está mi gente, separados por 180° de longitud y en hemisferios diferentes. Justo debajo o encima de mi hogar. A 20.000 km más o menos. A casi 12 horas de diferencia horaria, allí invierno, aqui verano. Concretamente, las antípodas de Begur es Nueva Zelanda, y allí estaré muy, muy prontito.

Planes. Para Nochebuena he reservado una mesa en el mismo restaurante en el que cenamos con Ramón el primer día cuando vino a verme. Y el 25 de Diciembre, fum, fum fum, he quedado conmigo mismo mismamente para cocinarme una buena comida de Navidad en el hostel, todavía no he decidido qué exactamente. La noche de Fin de Año la pasaré en el aeropuerto de Melbourne, viniendo de Sidney y en tránsito hacia Queenstown en Nueva Zelanda. Y el año lo empezaré…en un avión, claro. Nuevo año y país nuevo. Es mi vida.

Pueden parecer tristes, solitarias, pero para mi son unas bonitas Navidades. Mi hijo está feliz y sano, a mi familia y a mis amigos parece que todo les va más o menos bien. Yo también estoy fuerte y sano, vivo una vida intensa y me gusta…

Sí, estoy solo, sí. Claro que podría estar mejor.

Amor no, quita, quita. En eso tengo la piel correosa y, visto lo visto, me interesa tanto el tema como los problemas de reproducción del ornitorrinco en cautiverio. Para esas guerras me he quedado sin munición y la última bala la guardo para mí.

Pero la sangre sí tira. Mi hijo al irse, después de su última visita, me ha dejado un vacío abisal. Un agujero en algún lado por el que me entra frío a chorro.

Claro que siento nostalgia y añoranza, claro que tengo momentos de soledad y tristeza, pero… quién no? Quien no echa de menos algún ser querido que no está? Pero son unas bonitas Navidades. Unas Merry Christmas.

Enfermedad, accidentes, cataclismos, guerras, persecuciones. Eso sí que pone triste y, si no estás en esos casos, pues como para quejarte…

Ah! Sin quejarme, pero si me dan rabia y quiero acordarme de los violentos, los intolerantes, los avaros, los soberbios, los egoístas, los hipócritas… A todos esos, está Navidad les deseo una intensa descomposición estomacal. Tal cual.

Paso una Nochebuena agradable, una cena de pescado en un lugar bonito aunque, cuando salgo del restaurante, me da una pájara. La sensación es dura. Me imagino llegar a mi casa, mirar el mar, sentir el fuego crepitar detrás mío… Y llego a un hostel. Se me hace un nudo en la garganta. Me ha parecido ver en la calle a mi hermana. Quizás he bebido demasiado vino. No estoy acostumbrado. No era ella, ni conozco a nadie aquí, todo es extraño. Pero también todo es nuevo y apasionante, y estoy teniendo una experiencia impagable y privilegiada. Remonto.

En Navidad, el día 25, después de desayunar salgo a la calle a fumar un cigarrillo. No hay ni un alma. Un amigo me ha enviado una canción: L’Empordà, de Sopa de Cabra. Me apoyo en una pared blanca, cierro los ojos y recuerdo…Tengo el corazón muy lleno.

Valoro la posibilidad de comer con alguien del hostel. Puedo elegir entre un chino que habla solo, un libanés que llora en una esquina, un coreano chiquitín con una máquina de fotos más grande que él que juega con el teléfono a marcianitos, y un francés  con cara de pocos amigos que parece campeón de halterofilia. Llámame raro pero decido comer solo. Madrecita, que me quedé como estoy. Al final, el menú es, de primero, un aperitivo de salmón atlántico australiano y, de segundo, pechuga de pollo con sofrito, pansas y frutos secos. Muy catalán.  Guisantes y zanahoria de acompañamiento. Sobra la mitad. Es lo que suele pasar en Navidad.

Un paseo por la ciudad con un sol de principios de verano, una peli navideña en el hostel y una cena ligera. Cómo todo el mundo. Mucha gente me desea felicidad y me encanta. Trabajo en el blog y voy organizando ya el próximo viaje.

La noche de Fin de Año, como estaba previsto, en el aeropuerto de Melbourne. Ni es el colmo del viajero ni es casualidad, simplemente esta noche es cuando los billetes de avión son más baratos. Aquí se está tranquilo. No creo que haya lugar más tranquilo en el Mundo una noche de Fin de Año que un aeropuerto. Y el primer día del año lo paso en un avión, viajando, como a mí me gusta. Empieza una nueva aventura y estoy deseando vivirla intensamente. Nervios… Cuando en casa la gente está comiendo las uvas, yo ya llevo medio día 1 en Nueva Zelanda.

Y tira que te vas. Por mi parte, hoy día 2 doy por cerrada la Navidad. Lo de los Reyes no me va. Entre otras cosas porque, en Laponia, con mi hijo, vi a Papá Noel (el verdadero eh?!) y, en cambio, en Omán, que dicen es de dónde salieron los Reyes, no vi ni rastro de ellos.

Ya han pasado las fiestas. Sigo adelante, siempre adelante. Que tengáis todos muy, muy

¡Feliz Año!

Alas y viento.

Show more
IMG_20181225_125651_502