Senegal (y 3) El pais Bassari.

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El pais Bassari está al sureste de Senegal y alli se hacen unas máscaras de iniciación que quisiera conseguir para mi colección.

Lo que decia la guia Trotamundos de ese lugar:”Los pueblos bassari Ebarekh y Etiolo solo son accesibles a partir de los puestos de guardia del parque de Dalaba y Oubadji. Para que lo tengais claro, cojer la pista que lleva de Kedougou a Salemata es insensato e imprudente. Barrancos, posibilidad de perderse o de tener una averia…La hemos recorrido por vosotros y no estamos dispuestos a hacerlo otra vez.

Bueno, eran tiempos dificiles, hoy se pueden hacer trekings organizados fantásticos. Incómodos, duros y con ciertos riesgos, claro. Es el precio de lo extraordinario. Yo, por económia, contraté un guia para que me llevara en moto. Ir en 4X4 era demasiado caro. Error.

Antes de las 6 de la mañana salgo del lodge para empezar mi aventura. Bajo un árbol, había un anciano mirando el horizonte. El resto de la gente empezaba a despertar. No habiamos hecho ni 10 Km cuando se nos cruzan delante de la moto dos burros y el guia y yo nos pegamos un porrazo de muy señor mio. El se lleva la peor parte, un par de heridas feas, aunque no se rompe nada. Yo, rascadas varias, pero todas superficiales. Nos llevan en una camioneta a una especie de hospital de campaña en la selva donde pretenden curarme y ponerme gasas de tercera o cuarta mano con rosados rastros de sangre ajena lavada. Ni pensarlo amigo! Obviamente, sólo me dejo limpiar y desinfectar… y andando. Sólo faltaría. Como llevaba mi propia jeringuilla, lo que si acepto es ponerme la vacuna del tétanos. La dosis se ha de poner en varias fases, asi que, entre una y otra, me dejan en el patio con la aguja puesta y zumbandome montones de moscas alrededor. Yo tenia entendido que esas dosis se ponian en varios dias pero a mi me las ponen en 3 horas. Mejor no pensar.

Tozudo que es uno, a eso del mediodia contrato, ahora si, un Freelander de la época de las colonias, un conductor, un mecánico y nos volvemos a poner en marcha en busca de las puñeteras máscaras bassari.

La ida hasta Ebarekh fue bien, sin mas problemas. Poblados auténticamente misérrimos, formados por menos de 300 personas, de no mas de 4 ó 5 familias, malviviendo sin ninguna atención y colgados a leguas de la civilización. Una última generación de un mundo totalmente extemporaneo. Hablo con el jefe, con el guia como traductor, y no tiene inconveniente en venderme las mascaras en cuestión. Cinco mascarás bassari originales. Joyitas para un coleccionista. Como se estaba haciendo de noche no nos entretuvimos mucho. Me ofrecí para llevar al hospital a una niña que tenía el brazo roto pero no hubo manera. Ellos tienen sus plantitas medicinales y sus cabestrillos de tela y no los sacas de ahi.

A mitad de camino, en una carretera que lindaba a la izquierda con la selva y a la derecha con un barranco a pico, el motor del 4X4 se paró. Punto. PUF. Kaput. El mecánico se pasa una hora quitando, limpiando y volviendo a poner piezas y piezas hasta que consigue encenderlo. El diagnóstico final es que, o funciona el motor, o funcionan las luces. Las 2 cosas a la vez “nanai”. Y ya es de noche. No apeteceiendole a nadie, en absoluto, pasar la noche ahi, el mecánico se pone en el capó del coche y va alumbrando con una linterna el camino mientras el motor nos va bajando poquito a poquito. Qué narices el chaval del capó!!! Yo voy acongojado dentro del coche por si volcamos y nos vamos barranco a bajo y él alli fuera agarrandose como puede a la carrocería, de noche, con una linterna y en una carretera dejada de la mano de dios con socabones como grietas.

A eso de las 12 de la noche, un policía, o un bandido vestido de policía, nos para y pide “papeles”. Naturalmente, resultó que el coche no tenía seguro y el supuesto policia requisó el coche. Estuvieron hablando y discutiendo entre ellos hasta que, supongo, llegaron a un acuerdo para recuperar a la mañana siguiente el coche. Aqui a veces la policia no cobra su sueldo del Gobierno en 3 ó 4 meses y, se dice, que alquilan sus uniformes a ladrones para robar a la gente con trucos como este. Total, que nunca sabes si hablas con un poli de verdad o con un extorsionador. O con los dos.

Con mis máscaras a cuestas hicimos el resto del camino a pié y llegamos al lodge a las 3 de la mañana. Allí seguía el anciano bajo el mismo árbol igual que cuando salí hace casi 20 horas. Supongo que vivía allá y que sólo se movía para seguir la sombra que le cobijaba. A eso, en determinados lugares del mundo, se le llama vivir.

Ha sido un viaje duro. Agradeceré llegar a casa. Sí señor.

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