Mali (2) Djenne. La ciudad gemela de Tombouctou

En una civilización a la que cada vez nos parecemos más, la romana, egocéntrica, hedonista y guerrera, no sé que emperador escribió: “Todo lo que ves desaparecerá rapidamente. Y todos los que lo hayan visto tambien desaparecerán…”. Es cierto, pero no hay que ser muy listo para ser tan cenizo. La vida es ver y conocer y yo he viajado a Djenné, la ciudad gemela de la mítica Tombouctou. Y estoy contento de haberlo hecho pero no pienso hacerlo más. Vaya cabronada de viaje. Son ganas!

Djenne está mas bien apartada de los circuitos turísticos. La gente va de Bamako al  Pais Dogón y/o a Tombouctou. Para ir a Djenné, mas polvo, mas calor, un dia mas, pero qué dia! Mas horas de coche por carreteras inexplicables, cruzas el rio en una especie de barcaza, mas bien un “Objeto Navegante No Identificado” para personas, coches y animales varios y ya estas alli. Una ciudad de adobe, fantasmagórica, creada por no se sabe qué ruta comercial que hoy no existe. Tuvo su apogeo en el siglo XV pero hoy es una sombra de lo que fué y sobrevive como enclave de peregrinación religiosa y de un mísero autoabastecimiento con una tendencia rabiosa a la desaparición y archivo en cualquier museo de arqueologia.

Al llegar, pluf…, has entrado en un documental del National Geographic donde se mezclan las tunicas hasta los pies y las camisetas occidentales y donde lo único que hay que hacer es entrar en conversación con la gente y oir sus historias de un pasado mejor, siempre intentando venderte los objetos más variopintos, desde collares de artesanía hasta supuestos papiros antiguos. La ciudad es sucia, muy sucia, sin infraestructuras higiénicas y el cólera alli está de lo más cómodo. Ojito con lo que se come y se bebe.

Dialloba me encuentra un refugio chulo. Tienen pollo frito con patatas. Me encanta pero no me entra la comida. Tengo claros sintomas de agotamiento o algo peor. No sé que me pasa. Me voy a la habitacion y vomito. Deshidratación…o un golpe de calor, o un corte de digestión…espero. Dialloba me va a buscar unas pastillas. Dice que me falta calcio o no se qué. Me las tomo. Hay muchos mosquitos. La pared está salpicada de grietas en el yeso con mosquitos asesinados con desespero y en defensa propia por otros viajeros más fuertes que yo. Yo no tengo fuerzas ni para defenderme. Y si he pillado malaria? Duermo. Por delante queda lo más duro del viaje y se me está haciendo cuesta arriba.