Amigos Viajeros. Mati Carreras. Begur.

Repite Maties Carreras en nuestros “Amigos Viajeros”. Bueno… pocas palabras bastan para estas fotos.

Muy pocas: Madre Naturaleza, mi tierra, Begur, Empordà, fotos de la Colección Carreras

Gràcies Mati.




Amigos Viajeros. Gustavo Margueritte.

Gustavo Margueritte es viajero, pero sobre todo amigo.

Siempre digo que las amistades que se hacen en viaje suelen ser como pompas de jabón. Nacen y mueren vertiginosamente sin posibilidad de crecimiento ni multiplicación. Esta pompa de jabón, en cambio, se ha mantenido sana y robusta con la extraña naturalidad que surge cuando el azaroso destino une a dos personas diferentes con almas gemelas traspasando la frontera de la amistad para entrar de lleno en territorio de la hermandad.

Como dice Gus en este post que envía para Alas y Viento, nos conocimos hace 8 años en el Camino del Inca y la distancia ya no nos ha separado nunca más. Visitas recíprocas a nuestras respectivas casas en Tandil y Begur, un camino de Santiago, partidos de fútbol en el Camp Nou y en el Casal de Catalunya de Buenos Aires, el Cap de Creus, paseos por Mar de Plata, competencia culinaria siempre presente… Este es quizás su único defecto: su incapacidad natural para reconocer que, como cocinero, no me llega ni a la suela de los zapatos. Te perdono Gus. ¡Un abrazo enorme!


Los viajes son pequeñas vidas.

Reproduciendo en este título una de las frases rotativas en el blog Alas y Viento de mi querido hermano catalán, Nacho Rovira, debo decir que he tenido entonces varias vidas en una… Y eso me recuerda la última frase que mi padre me dijo en su lecho de muerte: “¡Eres un verdadero hijo de puta! Tienes 45 años y llevas vividos 180”.

Desde muy pequeño he tenido esa sensación de rebeldía y libertad, que con los años me daría cuenta es propia de los aventureros, y siempre estaba inventando viajes soñados en la selva, en la montaña, en los mares y los llevaba a cabo en mi jardín o en el campo de mis abuelos, en Santa Fe, Venado tuerto.

Fui creciendo y la vida quiso que me encontrara con mi padrino, el gran Enrique Maciel (Tito), hermano de mi madre. Fue quien terminó de marcar a fuego mi destino de viajero eterno.  Aquel viaje a Sierra de la Ventana, en la provincia de Buenos Aires, Argentina, sería el puntapié inicial. Pasaron muchos paisajes, senderos, montañas, volcanes, playas paradisiacas, buceos inolvidables, tres caminos de Santiago de Compostela completos (Camino Francés, Camino del Norte y Camino Portugués)… pero la vida me volvió a dar un giro no menos importante que el primero en el año 2012 cuando, a mis 50 años, decidí regalarme para mi cumpleaños ese viaje que siempre había sido mi ilusión: Llegar hasta Perú con el fin de hacer el famoso Camino del Inca. Iban a ser cuatro días caminando por las montañas y la selva peruana con destino final en la ciudad de Machu Picchu, “MONTE VIEJO” en quechua.

Machu Picchu es una ciudadela inca ubicada en las alturas de los Andes peruanos, sobre el valle del río Urubamba. Se construyó en el siglo XIV, luego fue abandonada y es famosa por sus sofisticadas paredes de piedra seca que combinan enormes bloques sin el uso de un mortero, los edificios fascinantes que se relacionan con las alineaciones astronómicas y sus vistas panorámicas. El uso exacto que tuvo sigue siendo un misterio.

Previamente, desde la ciudad de Cuzco, recorrí todas las ruinas de los alrededores para ir aclimatando. Llego el gran día y el encuentro del grupo fue a media cuadra de la Plaza de Armas. Éramos trece integrantes de distintos países y, de entrada, me llamo la atención un Jesucristo de ojos profundamente azules, osco, quizás más parecido al Grinch. El idioma castellano nos acercó, aunque, como todo primer encuentro, pasaron varias horas de caminata hasta que pudimos empezar a entablar una relación un poco más formal.

–Hola -le dije- soy Gustavo Margueritte, de Argentina.

-Hola -me contestó- soy Nacho Rovira de Begur…

Y ya nada volvería a ser igual. Fue un antes y un después en mi vida viajera. Luego, 4 días de trekking exigente en los que no faltaron segundos para maravillarnos con el entorno, los paisajes, la gastronomía, las charlas, las risas… Sin olvidar aquella histriónica capa verde de hule, bautizada por Nacho como el Manto Sagrado, que compré para protegerme de la lluvia. Conocí a un gran tipo, lleno de sabiduría y poseedor de un récord de innumerables e interesantes vivencias. Nos despedimos en silencio bajo una lluvia cargada de melancolía, pero, en el aire, flotaba la promesa de volver a encontrarnos en algún rincón del planeta.

Hoy, 19 de marzo de 2020, seguimos en contacto y hemos compartido viajes, estadías en boxes, charlas interminables, pruebas permanentes de gastronomía, historias y despedidas regadas con alguna lagrima indiscreta.

Tanto Nacho como mi padrino, en su momento, son mis referentes irrefutables y me regalaron, sin egoísmo alguno, el mayor de los tesoros que hubiese pretendido: la pasión viva de compartir la libertad y el disfrute entre hermanos de sangre viajera.

ALAS Y VIENTO QUERIDOS AMIGOS!!!!

 




Amigos Viajeros. Los Viajes de Paula.

Me decía ayer Paula que, en su confinamiento temporal, había sido un placer volver a viajar a través de escribir este post para Alas y Viento. Para mí, exactamente igual, he disfrutado como un niño con su juego preferido leyendo su artículo y rememorando los lugares que iba citando…

Paula viaja con su marido y sus hijas. Es su apuesta de vida, una apuesta muy a contracorriente, y el regalo que con ella les están haciendo a esas niñas es de un valor incalculable. Esta sección de Amigos Viajeros se inició, hace ya casi 1 año y medio con un post de otra familia, la de Susana y Freddy y es que a mi me flipan las familias viajeras.

En esta época que nos ha tocado vivir, Paula nos saca de nuestras casas y nos da un paseo por el Mundo que tiene hoy el valor de los sueños.

¡Gracias amiga!


Me llamo Paula y tengo una familia aventurera. Un poco loca y un poco cuerda.

Loca, porque hay que reconocerlo, hay que estar un poco loco para decidir en medio de unas vacaciones que no vuelves a casa, que lo dejas todo y sigues viajando, sin más.

Cuerda, porque pensamos que, pudiendo (como podíamos), era una locura no hacerlo. Y lo dejamos todo. Y nos llamaron irresponsables e inconscientes, a la cara y por detrás. Pero nos fuimos, porque la vida es un regalo prestado que cualquier día tenemos que devolver. Y, precisamente, pensando en algunos amigos que nos habían dejado hacía poco, pensando en qué habrían hecho ellos si lo hubieran sabido, dimos un portazo y nos lanzamos a vivir.

Y de este modo, tan insensato y tan pensado, empezamos a viajar, a descubrir el mundo con ellas, con nuestras hijas, Sofía y Paula de 8 y 10 años, empezamos a sorprendernos a diario, porque nosotros viajamos sin planes, sin horarios ni rutas, reservando de un día para otro, sintiéndonos libres de quedarnos más tiempo en un destino que nos atrape, o de irnos de repente a cualquier lugar que algún viajero nos haya dicho que vale la pena. Viajar sin planes es un sentimiento puro de libertad.

Poco a poco, fuimos alargando el viaje, de 4 meses pasamos a 7, a 12  y fuimos dando la vuelta al mundo, durante 18 meses de felicidad absoluta, esa que dicen que no existe.

 

Más de 30 países, 6 maravillas del mundo, y mil historias inolvidables.

Hay quien me pregunta si es seguro viajar con niños a según qué sitios. Tengo que decir que, como estamos un poco cuerdos, no hemos hecho muchas locuras (al menos conscientemente, alguna sí, pero sin querer) y nunca, o casi casi nunca nos hemos sentidos inseguros. Tampoco ir con niños ha supuesto nunca una limitación, al contrario es un placer.

Nuestra ilusión era conocer las grandes civilizaciones, cómo es la Tierra y lo que el mundo ha sido.

Así fuimos visitando los mayas, aztecas, incas, los pueblos del Altiplano, los indios nativos norte-americanos, pasando por la polinesia, los japoneses, chinos…y acabando con los árabes, egipcios, y las tribus ancestrales de África; un poco de todo, para que vieran que nuestro mundo es, en realidad, una parte muy pequeña de la humanidad.

Y en el camino vimos volcanes, géiseres, acantilados y cascadas, selvas y pampas, montañas de colores y las cordilleras más altas, arrecifes y salares, cuevas inmensas, glaciares y desiertos, ríos, mares, cenotes y lagos…un planeta absolutamente increíble y maravilloso.

Pasamos por todos los climas, y vimos tantos animales como los de los documentales; cocodrilos, caimanes, tiburones, tortugas, monos, serpientes, cientos de peces de colores en los arrecifes de Hawaii, los delfines rosados la amazonia…

Probamos tantos frutos que no sabíamos ni que existían, tantas comidas que no olvidaremos, como la cazuela Chilena, el pastel de choclo, los momos y el Dhal Bat de Nepal, el Pho de Vietnam, el mango sticky rice y la ensalada de papaya de Tailandia, los currys en la India, las empanadas en Bolivia, los ceviches de Perú, el Ramen en Japón!!! la Ingera etíope o.los Hummus de Jordania, y aquellas berenjenas caramelizadas en China…ummm la comida China! Cómo hemos disfrutado comiendo por todo el mundo!

Y tuvimos mil aventuras, dormimos muchas veces bajo las estrellas, volamos en parapente en Nepal, hicimos un curso de submarinismo en Honduras, bajamos la carretera de la muerte en Bolivia (tuvimos que comprarle a Sofía la bicicleta porque no había tan pequeñas para ella), surfeamos las dunas más altas de Sudamérica en Perú (yo bajé rodando); hicimos un trekking de 6 días en los Himalayas, vimos el Everest cuando volábamos a China, estuvimos en zonas muy perdidas de la Gran Muralla China; hicimos cursos de cocina en Tailandia; se nos paseó un escorpión por encima en el desierto del Thar en la India cuando dormimos a la intemperie; se nos encogió el corazón recogiendo basura del mar en la preciosa bahía de Halong; yo he llorado de la emoción sintiendo el ritmo en las venas de los etíopes bailando, porque te traspasa; y, por último, nos sentimos fuera de este planeta cuando cayó la noche en el salar de Uyuni y el firmamento se reflejó en el agua del salar haciendo que pareciera que estábamos, completamente rodeados de estrellas, en medio del universo. Nunca lo olvidaremos. Historias sin fin.

Que la felicidad existe, y es viajar.
Porque viajar es vivir.

Vivir la vida en primera línea, sin que te la cuenten, sin verla a través de la pantalla de televisión; directamente, mirando la gente a la cara, sus facciones, su ropa, sus manos; sintiendo el sol, la lluvia y la selva, la hermosura de la naturaleza, la fuerza de sus ríos y mares, de las montañas y los paisajes infinitos; atesorando sus sonrisas y miradas para siempre, porque pase lo que pase, ya siempre estarán en tus recuerdos.

Viajar es salir al mundo y dejar que te llene, que te cambie, que te enseñe que “pensabas” que sabías, y no sabías nada.

Es superarte, salir de tu zona de confort, y enfrentarse a los prejuicios, a los límites, a los miedos, esos miedos feos que te dicen que no puedes o no debes.

Es vivir muchas vidas en una, sentirse vivo y parte del planeta.

Por eso viajamos y lo hacemos en familia. En nuestro IG losviajesdepaulaconlafamily, si quieres, te vamos contando nuestras historias.

Vive.




Amigos Viajeros. Viajefilos.

Jose Luis Bauset ha creado con Viajefilos, no solo un blog de viajes, sino un foro, una casa
para viajeros donde compartir datos de interés. Cuidar todo eso tiene mérito. Solo los que
tenemos un blog de viaje sabemos la cantidad de horas que requiere para mantenerlo vivo.
El resultado de su experimento a mi me parece una guía muy útil para todos aquellos que
deseen organizar por sí mismos un viaje a un país determinado. Así como mis post son más bien lectura de viaje que guía, los suyos contienen un montòn de datos y recomendaciones que desbrozan la siempre complicada senda de organizar tu propio viaje.
¡Safe travels amigos!
———————-
Hola a todos, soy José Luis Bauset, médico de profesión y viajero por pasión, además de creador y administrador de viajefilos. No sabría decir cuando empezó esta afición pero si recuerdo como. Aquellos primeros años de juventud y adolescencia en que cualquier tren nos servía para desplazarnos y cargados con pesadas tiendas de campaña, algunas pocas latas de conservas y muchas ganas de pasarlo bien nos lanzábamos a la acampada libre, primero en pueblos cercanos de las sierras de Castellón y cada vez más lejos, en Pirineos o Asturias. Y digo por libre, porque eran épocas en las que solo hacia falta encontrar un lugar apetecible, montar tu tienda y disfrutar de la naturaleza y los amigos. Era viajar a tu aire, por tu cuenta, y supongo que de aquellas primeras experiencias nació esta adicción.
En el camino conocí a Carmen Capdepón, la otra mitad de mi vida y, por supuesto, de viajefilos. La que se encarga más que yo de buscar el mejor alojamiento, diseñar la mejor ruta, atar los tiempos antes de salir. Reconozco que soy “algo más dejado” para esos preliminares, pero con el tiempo me he dado cuenta de que son casi tan divertidos como el viaje en si mismo.
Con los años nuestros viajes por libre mejoraron en presupuesto, nunca llegaron a acercarse a los grandes fastos de otros viajeros y gustábamos de buscar hostels donde compartir experiencia y conversación con otros compañeros de viaje. Cada vez buscábamos destinos más alejados, más tiempo para recorrerlos, más insólitos si se quiere, pero nuestro espíritu seguía pensando que ese viajar por libre debía seguir siendo nuestra filosofía de viaje porque era la manera en la que disfrutábamos.
De esta pasión en la búsqueda de la mejor información y recomendaciones para montar nuestros viajes, nació la segunda de nuestras pasiones, el compartir lo vivido. Como dice nuestro lema “lo compartido nos sabe doble” y el volver y contarlo en nuestro blog “viajefilos”, nos ayuda a rememorarlo, a contarlo y a pensar que ayudamos a otros viajeros a conocer el mundo.
Poco a poco, nuestra contagiosa pasión ha ido enganchando a nuevos amigos, gente que nos cuenta su experiencia en viajefilos, porque como podéis entender, un mismo viaje, un mismo destino, tiene mil visiones, tantas como viajeros. La compañía, la época, el presupuesto, la edad, las veces que lo hayas vivido, las experiencias previas… hacen que ese viaje sea totalmente diferente para distintos viajeros. Eso es lo que nos gusta y de lo que nos vanagloriamos en viajefilos, una pequeña red de amigos en la que cada uno aporta su visión, más o menos diferente, de un mismo lugar.
Ahí están nuestros dos secretos peor guardados: nos gusta viajar por libre, por nuestra cuenta a nuestro aire y nos gusta compartirlo, porque nos sabe el doble.
Tras ocho años compartiendo ya son más de 600 diarios de viaje los colgados en viajefilos, diarios porque nos gusta escribirlos como bitácoras, con todo lujo de detalles. Información útil para nuestros lectores y recuerdos visibles para nosotros mismos, que cada vez más olvidamos las cosas antes. Hemos recorrido gran parte de Sudamérica con la mochila, por tiempos largos y con el rumbo más o menos marcado, que no el tiempo; hemos disfrutado de gran parte del sudeste asiático y de las sonrisas de sus gentes, hemos cruzado Rusia a bordo del Transiberiano, seguido durante 40 días la Ruta de la Seda. Nos hemos atrevido con las selvas de Borneo, los bosques impenetrables de Uganda, los trekkings entre glaciares de Nueva Zelanda o las inhabitadas y enormes distancias de Australia. No sabría deciros con cual de todos me quedo y soy consciente de que en esa competición podrían entrar otros fabulosos destinos como Japón, Corea, Sri Lanka, India, Mongolia, China… o cualquier bonita ciudad europea.
Viajar es una de las mejores inversiones de la vida, hablar de viajes es infernalmente agotador y maravillosamente satisfactorio, escribir tus viajes es lo mejor que puedes hacer a la vuelta. En viajefilos te invitamos a compartirlo, ¿te animas?



Amigos Viajeros. Viajero Crónico.

Tomás es, como yo, un culo inquieto. Sus viajes le han llevado a experiencias tan intensas como meterse en una jaula para verle el careto a un tiburón blanco en su medio o cruzar Siberia en el Transmongoliano.

Y, también como yo, plasma sus experiencias viajeras en un blog que a mi me parece vivo e interesante: “Viajero Crónico”. Por eso le he invitado a escribir en Alas y Viento, guante que me ha pillado al vuelo.

Agradecido Tomás. Salud y safe travels.


Llevo más de 15 años viajando y de momento, he tenido la suerte de haber conocido más de 60 países, aunque como yo siempre digo, cuanto más viajo, me doy cuenta que es menos lo que conozco.
Recuerdo mi primer viaje como si fuera ayer y es que, aquel viaje en tren con 18 años desde Barcelona hasta Cracóvia, parando en las principales capitales europeas, metió dentro de mi el virus viajero y ya no he podido curarme. Conocer varios países durante tres semanas, buscarme la vida para subirme a un tren o llegar a una ciudad sin saber dónde iba a dormir esa noche fue una experiencia que marcó definitivamente el estilo de mis viajes.
Fue después de visitar varios destinos menos habituales entre mis amigos y conocidos que, ante las dudas que suscitaba en ellos, decidí empezar a escribir y de ahí nació Viajero Crónico, un blog orientado a quienes quieran viajar por libre o a quienes simplemente, quieran conocer algunos rincones del mundo sobre los que hablo.
Otro de los viajes que recuerdo especialmente fue mi primera vez en África, cuando casi sin pensarlo y después de leer un artículo sobre el país en una revista de viajes, decidí comprar unos billetes a Namibia. De eso hace ya una década y supuso una aventura que de nuevo sería un punto de inflexión. Esta vez lo que iba a engancharme era el continente africano, un mundo distinto al que había visto hasta aquel momento. Un paraíso de lo desconocido, la espontaneidad y la belleza de lo sencillo. Aquí no había catedrales, ni grandes parques, ni tampoco restaurantes o bares de moda, pero el continente africano es capaz de dejarte embobado durante un buen rato admirando un paisaje, un animal salvaje o una carretera que crees irrebasable.
Ya más rodado, disfruté como un niño pequeño con el viaje a Uganda, en el que descubrimos unas tierras tan olvidadas y lejanas como las Karamoja, dónde pasamos una aventura que sufrimos y disfrutamos por igual.
Y si ha habido un destino que me ha sorprendido en los últimos años, ese ha sido el de las islas de Guadalupe y Martinica, dos paraísos en mitad del Caribe que nos alucinó descubrir casi para nosotros solos. Aún recuerdo el instante en el que llegué el primer día a la playa de Saint Anne en Guadalupe y me encontré con una de las playas más bonitos que jamás haya visto.
Y son precisamente esos instantes que de vez en cuando asaltan mi memoria, los que mantienen viva la llama de viajar.




Amigos Viajeros. Vuelo de gansos.

Dicen que los gansos vuelan formando una “V”, porque cada pájaro, al batir sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al que va detrás de él.

Volando en V, todo el grupo aumenta por lo menos en un 70% su poder de vuelo comparado a que cada pájaro lo hiciera solo. Me parece una imagen preciosa.

Vuelo de Gansos es el blog de Ales Farré y su pareja Javi. Viajeros y activistas medioambientales en constante movimiento por mejorar nuestro entorno. Mis valores y la pasión por los viajes son, desde luego, más que suficiente para unirme encantado a su vuelo y os animo a conocer su blog.

Ojalá consiguiéramos una V enorme que hiciera cambiar las cosas para este pobre Mundo nuestro.

Buen vuelo y safe travels amigos!


“Dos gansos viajeros”

Nos conocimos mientras hacíamos el Camino de Santiago durante el verano de 2009 en un pueblecito de León llamado El Ganso. Unos años después, ya viviendo juntos en Navarra y asentados en la comodidad de la vida rutinaria, nos surgió la inquietud de realizar un viaje largo por Sudamérica como una búsqueda personal y existencial, con la intención de conectar más con nosotros mismos y con los demás. Finalmente, ese viaje fue de seis meses, entre septiembre de 2017 y marzo de 2018.

 El Rosedal, Buenos Aires

Empezamos realizando un voluntariado durante un mes en Arequipa (Perú) y a partir de ahí seguimos viajando por el sur de Perú, Bolivia, Paraguay y Argentina de norte a sur, moviéndonos básicamente en transporte público. Después recorrimos parte de Chile desde el sur por la Carretera Austral hasta Puerto Montt y terminamos el viaje en Santiago de Chile.

Desde mediados de julio del 2019 estamos realizando un nuevo viaje largo, esta vez por Europa y con nuestra propia furgoneta, con el que pretendemos transmitir un mensaje de cuidado del medioambiente. Empezamos a recorrer la costa cantábrica desde Fuenterrabía en dirección a Galicia, rodeando toda la península para seguir por toda la costa mediterránea, con la intención de llegar a Alejandrópolis (Grecia) a finales de año.

  Praia de Esteiro, Galicia

En cada playa donde paramos hacemos una recogida de plásticos y otros residuos que encontramos y los tiramos al contenedor correspondiente para evitar que estos lleguen al mar. Nos encanta compartir la belleza de los paisajes que vemos y por eso nos parece imprescindible concienciarnos de que cada una de nuestras acciones cuenta para cuidar el planeta, que, al fin y al cabo, es nuestra casa.




Amigos Viajeros. Mati Carreras. El Rajastán.

Mati es la tercera generación de la familia Carreras de fotógrafos de mi pueblo: Begur. Sin ellos, Begur no tendría apenas historia gráfica y, gracias a ellos, la tiene y mucha. Quien más quien menos, en este pueblecito del Empordà tiene en las paredes de su casa o comercio alguna foto de la colección Carreras con imágenes, del Begur actual en color, o del Begur en blanco y negro de principios del siglo pasado.

Tanto para nativos como para forasteros, una foto Carreras enmarcada es siempre un regalo muy especial.

Ahora Mati es el guardián de esa colección, pero, además, aprovecha sus vacaciones para cargarse una mochila a la espalda, enfundarse su Nikon D750 y captar imágenes de todo el Mundo para seguir enriqueciendo y extendiendo, no sólo en el tiempo, si no también en el espacio, esa maravillosa y valiosísima colección familiar.

Begur debe mucho a la saga Carreras y Mati me hace un honor publicando en Alas y Viento esta galería de fotos del Rajastán indio. Para mi las hubiera querido cuando publiqué mis posts sobre La India. Agradecido.

Por cierto, que ya ha llegado la cuarta generación: Tian Carreras. Viene con una cámara bajo el brazo. ¡Felicidades Marina y Mati!




Amigos Viajeros. Agencia “Viatja pel món”

Las Agencias de Viajes son otro de los eslabones del viajar. Quizás es la primera puntada de este encaje de bolillos que suele ser un viaje. En la era de Internet, una Agencia de Viajes “humana” es la aguja en el pajar.

Hoy, en Amigos Viajeros, dos personas afortunadas, Paco e Ivonne. Han conseguido, nada más y nada menos, unir amor, trabajo y pasión. Enamorados uno del otro, se ganan la vida dando rienda suelta a sus almas viajeras para disfrute suyo y de sus clientes.

¡Safe travels amigos!

Viatja pel Mon Palamós es una historia de pasión por el mundo, por las culturas, por los paisajes, por las personas, por aprender,  pero también es la historia de dos personas que un día deciden juntar sus caminos: Paco,  profesional, viajero incansable y experto reconocido y Ivonne, espíritu libre, viajera y aventurera.

Desde 1985 exploramos el mundo, esto nos permite trabajar muchos destinos sin intermediarios, con rutas exclusivas y haciéndonos partícipes de todo el viaje.

Somos afortunados, agradecidos a la vida, hemos hecho de nuestra pasión nuestro trabajo  y este es conocer lugares  de aquí y de allá, para después organizar viajes y  asegurarnos que el de nuestros clientes sea una buena experiencia.

Organizamos todo tipo de viajes, largos, cortos,  personalizados , semi-organizados o con el día a día completamente detallado.

Lo mas singular son nuestros Viajes en pequeños grupos en los que nosotros hacemos de guías y chóferes, esto permite un viaje como a “tu aire” pero dejándote llevar con casi todo planificado.

Viatja pel Món es, en la era digital, una agencia de proximidad, de las de toda la vida, nos gusta el cara a cara, hablar y conocer a nuestros clientes para ofrecerles una experiencia a medida, y única según sus gustos y nuestro conocimiento.

Si nos preguntáis por el mejor destino os diremos: depende de como seas. Viaja por el mundo y descubre las maravillas de cada país, región o zona , nosotros te ayudamos y recuerda: viajar no sirve para escapar de nuestras vidas … sino para que la vida no se nos escape.




Amigos Viajeros. Sandra Bisbe – SB Creacions. Una viajera del tiempo.

De todas las decisiones que tienes que tomar en un viaje, elegir bien un guía local, para alguna actividad o lugar determinado, es, quizás, la más difícil y la más importante. Un guía te puede amargar la experiencia o sublimarla.

Para esa decisión se necesita lo que yo llamo pituitaria viajera, una especie de sentido común que, con una pequeña conversación, te lleve a calibrar unas condiciones genéricas en una persona que “sabes” te harán sentir bien en su compañía y aprenderás de ella lo que vienes buscando, sea un buen conocimiento de senderos y/o culturas locales, capacidad resolutiva de problemas o contactos y amistades sinceras que hagan tu viaje como lo has imaginado.

No sabría dar más pistas sobre cómo se busca, encuentra o escoge un buen guía. Es algo muy personal. A veces es su manera de vestir, una sonrisa, el hecho de recoger una bolsa de plástico en el suelo o su forma de saludar.

Pero hay una cosa que sí puedo hacer en este sentido, que es poner un ejemplo real de lo que es una buenísima guía local que domina senderos y cultura de L’Empordanet.

En mi tierra, para esto, sin dudarlo ni un momento, siempre recomendaría a Sandra Bisbe. No sólo es responsable, infatigable, honesta, querida y con una sonrisa perenne que abre todas las puertas, si no que, además, lo sabe absolutamente todo sobre Begur, Carmen Amaya y los Indianos, Pals y la guerra del arroz y Palafrugell, producción de corcho, historias marineras y personajes relevantes. Si caes en sus manos tu visita al Empordà será un placer paisajístico y cultural superando cualquier expectativa.

Autora de varios libros (*) y, sobre todo, una muy buena amiga a la que quiero y respeto, le he pedido que escriba algo en Alas y Viento para que la conozcáis. Aquí está lo que me envía Sandra,

UNA VIAJERA DEL TIEMPO

Cuando Nacho me propuso escribir en su blog me hizo mucha ilusión que pensara en mí. Yo no viajo a tierras lejanas como el, no cojo aviones ni recorro grandes kilómetros de distancia: yo viajo sin moverme, viajo en el tiempo.

Así, mis viajes son relativamente cortos de kilómetros, mi radio de acción es el Empordà, pero en el tiempo … en el tiempo viajo ciento y doscientos años atrás.

Me apasiona conocer qué pasaba en mi territorio y a mi gente siglos pasados, pero sobre todo, con lo que disfruto más es compartiéndolo. Esta pasión me ha llevado a remover documentación y fotografías antiguas en archivos, bibliotecas, a hablar con gente mayor y una vez he reunido toda esta información y me he respondido a mí misma a las miles de preguntas que me han surgido, he hecho un relato, un relato en forma de visita guiada. No hay nada mejor que poder compartir todo lo que descubro, pieza a pieza, paso a paso, y situar esta historia en nuestro territorio, nuestro paisaje, el Empordà.

En mis rutas intento transmitir mi particular mirada de este pequeño país: no ando, paseo; no observo, absorbo; no recito, comparto una historia. A quien viene por primera vez, intento que descubra el Empordà con y en todos los sentidos; y quien repite, intento hacerle descubrir un Empordà a menudo desconocido para ellos y más rico en matices.

Nacho muchas gracias por invitarme a escribir en tu blog. Sigue viajando, sintiendo y compartiendo tu manera particular de ver el mundo. Besos!

Sandra Bisbe.

Guía Oficial de Turismo. Mi pasión es mi profesión.

www.sandrabisbe.cat/trossets-compartits

(*) “Quan a totes les cases es treballava el suro”, “Llofriu” y “Fraternal, 125 anys”.




Amigos Viajeros. Thonia Jurado. Entre el cielo y el mar.

“Entre el cielo y el mar”

El reencuentro con Antonia, una amiga de mi época universitaria a la que había perdido el rastro, es otro de los impagables enriquecimientos personales que me ha otorgado Alas y Viento.

Viajera incansable en vuelo rasante, con su fotografía se eleva como un pájaro de buen agüero para captar imágenes como las que nos regala en este post.

A mí, a veces, me da la impresión de que la Naturaleza posa presumida para ella como una diva coqueta vestida con sus mejores galas. ¡Qué envidia de fotos!

¡Gracias Antonia. Un besazo!

Delta de l’Ebre: Sensación de estar flotando en la nada, directos al abismo, el mar y el cielo comparten el horizonte.

Noruega-Finnoy: Es un oasis en medio del hielo, un lugar mágico. Para llegar hasta allí atravesamos un tunel por debajo del mar.

Estonia, Isla Saarema: La isla tranquila donde la naturaleza invita quedarse para siempre.

Suecia, Kummla: Una explosión de luz y color después de la tormenta.

Premià de Mar: El espectáculo abrasador de tardes otoñales, en el entorno de mis playas habituales.

Premià de Mar: Esa maravilla cambiante donde la mirada se pierde en el infinito.

Bretaña Francesa, Quiberon: Las piedras hablan de bosques encantados, hadas y castillos, pero siempre hay un camino que te dirige al mar.

Noruega, Stavanger: Un tortuoso camino hacia la felicidad.




Amigos Viajeros. Pilar García y Rafael Miró: “Viajar sin fronteras”

Uno de los más valiosos beneficios intangibles que recibo de Alas y Viento es conocer a
otros bloggers viajeros como Pilar García y Rafael Miró. Su blog, Viajar Sin Fronteras, no tiene nada que ver con Alas y Viento. Ellos hacen una completa y muy útil guía de viajes y yo solo pretendo ofrecer una lectura compartiendo emociones y vivencias.

Así pues, somos absolutamente complementarios, como todas las almas enamoradas de la vida viajera.

¡Safe travel amigos!


VIAJANDO NOS ENAMORAMOS DE LA VIDA

“Viajar nos apasiona. Conocer nuevas culturas, paisajes, ciudades, gentes, abre nuestras mentes, nos enriquece, amplía nuestros conocimientos pero, sobretodo, nos oxigena y nos carga de energía.

Hay muchas formas de viajar y, hoy en día, a medida de cualquier bolsillo. Nosotros, que siempre hemos tenido el tiempo limitado, nos gusta planificarlo con antelación. Pensamos en un destino y empezamos a buscar información a través de internet. Los blogs de viajes nos ayudan mucho y, es por eso que, decidimos crear el nuestro, con información para facilitar a otros viajeros a organizar el suyo. Pero también, es el sustituto de nuestros antiguos álbumes y  cumple la función de conservar nuestros recuerdos y experiencias para cuando no podamos realizarlos, disfrutar de nuevo de ellos.

No tenemos un destino favorito, nos gusta descubrir sitios nuevos. Todos los lugares tienen algo que aportar y, aunque el mundo está cada vez más globalizado, cada país conserva su personalidad.  Hemos conocido diferentes culturas y religiones pero siempre nos hemos sentido bien acogidos y aunque siguen existiendo grandes diferencias, la mayoría de las veces, los más humildes son los mas generosos.

Viajando aprendemos a apreciarlo todo y nos enamoramos de la vida.”




Amigos Viajeros. Quim Carreras. La aventura de cruzar el Atlántico en solitario.

No puedo decir que hay un post de Amigos Viajeros que me haga especial ilusión porqué todos me encantan y todos son de personas especiales. Pero si es cierto que Quim Carreras es para mí un icono.

Es la primera persona de mi pueblo, Begur, que dio la Vuelta al Mundo y, por tanto, de alguna forma, es mi precursor y el espejo en el que me miro. Además lo hizo por mar, lo cual es una hazaña al alcance de muy pocos. Por si eso no fuera suficiente ha hecho varias veces la travesía del Atlántico en solitario. No te digo más. Quim es grande y su humildad le hace enorme. Solo leer su escrito, sus reflexiones sobre la soledad, los retos personales, la aventura, el riesgo, el control mental y la ilusión se me ponen los pelos de punta. Él escribe en catalán, nuestra lengua. Tras el original, lo hemos traducido al castellano para que todos lo podáis disfrutar.
Gràcies Quim.

L’aventura de creuar l’Atlàntic en solitari.

Ja han passat més de deu anys de la meva primera travessa de l’Atlàntic en solitari. Concretament el 8 de gener del 2006 sortia de Sotogrande (Càdis) rumb a Martinica, al Carib.

Encara avui, quan em pregunten perquè vaig creuar en solitari, no sé que respondre. Suposo que és un repte personal, demostrar-te a tu mateix que ets capaç de fer-ho. Però el que si tinc clar després de navegar durant 24 dies, és que la navegació en solitari enganxa. El risc val la pena. L’aventura esdevé màxima. Les vivències, les emocions i tot el que implica la navegació es magnifica.

De fet, després d’aquell cop vaig creuar dues vegades més l’Atlàntic en solitari i si he deixat der fer-ho és per no fer patir als qui m’estimen, que són el qui realment ho passen malament.

Creuar l’Atlàntic, una de les grans aventures que es poden viure avui en dia. La immensitat de l’oceà, la incertesa de les condicions meteorològiques i els perills ocults que ens podríem trobar enmig del mar, com ara un contenidor surant, o un simple tronc, ens poden portar a situacions indesitjables on ens hi podem jugar fins i tot la vida. Aquí, és on la part psicològica esdevé importantíssima. Has de procurar ser positiu en tot moment i relativitzar les coses que no surten com un voldria i reforçar les que estan anant bé. Qui es llença a una gesta com aquesta, ho fa per gaudir dels moments bons i superar els moments dolents, però en cap cas, queixar-se del que li pugui succeir. No ens podem queixar del fred, ni de la son, ni del mareig, ni de res de res…

És cert, que la vida a bord d’un solitari ha millorat molt. Els pilots automàtics són els autèntics herois, ja que no deixen de governar, mentre tu et pots dedicar a altres coses. Les maniobres d’avui en dia també han simplificat i disminuït l’esforç, al qual t’has de sotmetre. Enrotlladors a les veles de proa, mitjons als espinàquers o asimètrics, electrònica molt avançada, et permeten gaudir de la navegació i dedicar més esforços a la seguretat i evitar els perills.

Un dels grans problemes dels solitaris és la son. Si anem a dormir no hi ha ningú que vigili i això pot acabar en desastre. Però està clar que tampoc podem estar 24 dies sense dormir.

Jo per la meva part dormia en períodes de 30 minuts a la nit. Un petit despertador m’indicava que la mitja hora ja havia passat i pujava a coberta, donava una ullada a l’horitzó i si tot estava bé, prosseguia dormint.

Durant el dia, compensava la falta de son amb bones migdiades després de dinar. Això de dormir més durant el dia, és raonable perquè durant el dia, és més fàcil que un altre vaixell et vegi, i d’aquesta manera et podrà esquivar, en canvi a la nit, no és fàcil de veure un petit llum enmig de la immensitat.

Sempre he pensat que a mar mai no en saps prou. Hi ha imprevistos, situacions o condicions desconegudes a les que t’has d’enfrontar per primer cop. Tant se val si tens molta o poca experiència, el detall més insignificant et pot descol·locar.

De fet, quan em vaig decidir per aquest repte, era plenament conscient que estava capacitat per fer-ho, si més no, sabia que era capaç de navegar sol i executar totes les maniobres que fossin necessàries. Això no em preocupava. El que si m’amoïnava era precisament el fet d’estar sol tant temps. Mai hi havia estat i no sabia com m’afectaria la solitud.

No et pots fer a la mar si no sents unes pessigolles a l’estómac… Aquest respecte i navegar des de la humilitat, amb molta precaució i sense refiar-te mai, et portarà a bon port. Això si, has de ser sempre coneixedor i admetre que l’Oceà és superior a tu, i si mai et vol demostrar la seva força, provablement no hi tinguis res a fer.

Al llibre “Parlant des de l’Atlàntic” , explico de manera planera totes les vivències a bord del Bora Bora, que és el veler amb qui vaig compartir l’aventura. Junts vam superar totes les adversitats i vam assolir la fita.

Després de creuar l’Atlàntic en solitari tres vegades, ja havia arribat el moment de trobar un nou repte: Una volta al món a vela.

Joaquim Carreras

www.nauticacarreras.com

_________

(traducción al castellano)

La aventura de cruzar el Atlántico en solitario.

Ya han pasado más de diez años de mi primera travesía del Atlántico en solitario. Concretamente el 8 de enero del 2006 salía de Sotogrande (Càdiz) rumbo a Martinica, en el Caribe.

Aun hoy, cuando me preguntan por qué crucé en solitario, no sé qué responder. Supongo que es un reto personal, demostrarte a ti mismo que eres capaz de hacerlo. Pero lo que, si tengo claro, después de navegar durante 24 días, es que la navegación en solitario engancha. El riesgo merece la pena. La aventura acontece en su máxima expresión. Las vivencias, las emociones y todo lo que implica la navegación se magnifica.

De hecho, después de aquella vez crucé dos veces más el Atlántico en solitario y, si he dejado de hacerlo, es para no hacer sufrir a quienes me quieren, que son quienes realmente lo pasan mal.

Cruzar el Atlántico es una de las grandes aventuras que se pueden vivir hoy en día. La inmensidad del océano, la incertidumbre de las condiciones meteorológicas y los peligros ocultos que nos podríamos encontrar en medio del mar, como por ejemplo un contenedor flotando, o un simple tronco, nos pueden llevar a situaciones indeseables donde nos podemos jugar incluso la vida. Aquí es donde la parte psicológica adquiere mas importancia. Tienes que procurar ser positivo en todo momento y relativizar las cosas que no salen como uno querría y reforzar las que están yendo bien. Quién se tira a una gesta como esta lo hace para disfrutar de los momentos buenos y superar los momentos malos pero, en ningún caso, quejarse de lo que pueda suceder. No nos podemos quejar del frío, ni del sueño, ni del mareo, ni de nada de nada…

Es cierto, que la vida a bordo de un solitario ha mejorado mucho. Los pilotos automáticos son los auténticos héroes puesto que no dejan de gobernar mientras tú te puedes dedicar a otras cosas. Las maniobras de hoy en día también se han simplificado y ha disminuido el esfuerzo al cual te tienes que someter. Enrolladores a las velas de proa, calcetines a los “espinàquers” o asimétricos, electrónica muy avanzada, te permiten disfrutar de la navegación y dedicar más esfuerzos a la seguridad y evitar los peligros.

Uno de los grandes problemas de los solitarios es el sueño. Si vamos a dormir no hay nadie que vigile y esto puede acabar en desastre. Pero está claro que tampoco podemos estar 24 días sin dormir.

Yo, por mi parte, dormía en periodos de 30 minutos por la noche. Un pequeño despertador me indicaba que la media hora ya había pasado y subía a cubierta, daba un vistazo al horizonte y si todo estaba bien, seguía durmiendo.

Durante el día compensaba la falta de sueño con buenas siestas después de comer. Dormir más durante el día es razonable porque, durante el día, es más fácil que otro barco te vea y, de este modo, te podrá esquivar. En cambio, por la noche no es fácil ver una pequeña luz en medio de la inmensidad.

Siempre he pensado que de la mar nunca sabes bastante. Hay constantemente imprevistos, situaciones o condiciones desconocidas a las que te tienes que enfrentar por primera vez.

Tanto dá si tienes mucha o poca experiencia, el detalle más insignificante te puede descolocar. De hecho, cuando me decidí por este reto, era plenamente consciente que estaba capacitado para hacerlo o, cuando menos, sabía que era capaz de navegar solo y ejecutar todas las maniobras que fueran necesarias. Esto no me preocupaba. Lo que si me quitaba el sueño era precisamente el hecho de estar solo tanto tiempo. Nunca lo había estado y no sabía como me afectaría la soledad.

No te puedes hacer a la mar si no sientes unas cosquillas al estómago… Este respeto y navegar desde la humildad, con mucha precaución y sin confiarte nunca, te llevará a buen puerto. Esto si, tienes que ser siempre conocedor y admitir que el Océano es superior a ti, y, si un dia te quiere demostrar su fuerza, probablemente no tengas nada a hacer.

En el libro “Hablando desde el Atlántico”, explico todas las vivencias a bordo del Bora Bora, que es el velero con quién compartí la aventura. Juntos superamos todas las adversidades y logramos la meta.

Después de cruzar el Atlántico en solitario tres veces, ya había llegado el momento de encontrar un nuevo reto: Una vuelta en el mundo a vela.”

Joaquim Carreras

www.nauticacarreras.com




Amigos Viajeros. Teresa Cambra. “Flores viajeras”

Es abril, el mes de las flores.

Teresa Cambra tiene un blog sobre flores y poesía y, a través de ellas, viaja desde su piso en Barcelona por todo el Mundo. Y es que cada uno tiene su forma de volar.

Me ha ayudado a catalogar las flores que he ido fotografiando en mi viaje y, de ahí, hemos decidido hacer este post de Amigos Viajeros “a dos manos”.

Suyos son el texto y el catálogo y mías las fotos. ¡Gracias Teresa!

 


La Hortensia

Las plantas son viajeras, a veces de natural movidas por favorables vientos y, las más, de la mano de otros viajeros pero, en todo caso, vuelan con alas por todo el Mundo desde sus lugares de nacimiento hasta tal punto que, muchas veces, es imposible decidir cuál fue en realidad su origen. Siempre han sido un bien preciado por su belleza y, por tanto, deseadas y codiciadas. La hortensia es un buen ejemplo de viajera pertinaz.

A todos nos gusta tener una bella hortensia en el jardín, por su porte elegante, su colorido encantador y esa verticalidad coronada con un conjunto de flores sensualmente redondeadas que atrapan con intención seductora a cualquier visitante que se acerca a ellas. Necesitan sobre todo un suelo ácido que no es fácil de conseguir, pero eso se enmienda con tierra de castaño. Allí serán felices si no las sometemos al terrible sol de países más templados que los suyos propios. Como buena viajera, la hortensia es adaptable y no exige más que, como cualquiera, que la traten con cariño y de acuerdo a su naturaleza. Cómo hay gustos para todo, quizás por vivir en cierta penumbra o tal vez por la falta de vitalidad en su color, hay quien se aleja de ellas porque se dice que traen mala suerte. He tenido muchas en mi vida, y en mi experiencia, puedo decir más bien todo lo contrario…

En flores, como en otras cosas, cada uno cuenta por cómo le ha ido en la fiesta. Azules,

violetas, malvas, blancas, rosadas, añiles, liliáceas, moradas, púrpuras, amarillas, celestes. Todo un mar de colores. Dicen que las más preciadas son las azules. Incluso venden productos para alimentar ese color. Pero a mí me gustan más como en la fotografía del encabezamiento, en la más extensa variedad de matices, paleta de tonos suaves y sutiles como pintadas en fina acuarela o tenue pastel.

La fragilidad de la hortensia es sólo aparente, porque lo cierto es que posee una firme raíz capaz de soportar viajes y temporales. Flor bien dibujada y hoja ligeramente dentada de un tono verde intenso donde se marcan con carácter sus nervios. Indudablemente es una planta con temperamento. Aguanta bien si tiene un entorno un poco recogido con sombra y el suelo ácido característico de uno de los sitios de donde procede: Japón. Japón? O quizás no, porque también se habla de posibles orígenes en China, Corea, Nepal, Indonesia, e incluso América.

A mí me convence más la opción japonesa. Cuenta la leyenda, o la historia porque nunca se sabe a ciencia cierta dónde empieza una y acaba la otra, que las hortensias fueron unas flores robadas a los japoneses. Durante años se prohibió que los extranjeros se llevaran las hortensias Hydrangeas de Japón. Me figuro que las guardaban celosamente por bellas. Siempre aflorando los instintos más primarios de posesión… Sobre el 1776 un médico sueco urdió un plan para tenerlas. Fue a vivir a Nagasaki, compró una cabra y para alimentarla se hizo traer unos forrajes y entre ellos, casualmente estaban hábilmente camuflados los esquejes de hortensia que trajo a su país.

Aún encontramos documentada otra manera de obtenerlas de modo muy singular. El 1829, el médico Philip Franz Siebold, cirujano oculista, cobraba las operaciones con hortensias. Eso es pasión por las flores! Siebold leyó con pasión los libros de Alexander von Humboldt, naturalista y explorador, y se lanzó por el mundo con la misma intención. Al volver a Europa, se trajo una gran variedad de especies vegetales japonesas. Actualmente aún podemos pasear por el Hortus Botanicus de la Universidad de Leiden en Holanda donde dejó su legado botánico. Me gusta pensar que, quizás, entre las hortensias de ese jardín, queda alguna raíz viajera e inmortal que ha sobrevivido siglos y siglos con la única intención de regalarnos su extrema belleza.

Y hasta aquí llega mi viaje con la hortensia. En el blog inicio con éste, una serie de relatos sobre las imágenes de flores que ha traído Nacho en su mochila de este su último viaje y que llamaré “Flores viajeras. Una imagen y mil palabras”.

Ahí dejo la catalogación del álbum que él me pidió y, para el que quiera saber más sobre flores y algunas cosas más, ahí estoy, en FLORS I POESIA.

¡Besos!




Amigos viajeros. Pedro Guardone.

 

“En septiembre del 2.018 viajé al sudeste asiático con 8 amigos de la facultad. Cámara nueva en mano, y con ganas de explotar mi nuevo hobby de fotógrafo, empecé a retratar todo lo que me llamaba la atención. Myanmar hace pocos años que ha abierto las puertas al turismo con lo cual todavía no hay turismo masivo que le haya quitado autenticidad ni a su gente ni a sus paisajes.

Probablemente es uno de los pocos lugares con estas características que además tiene mucho para dar a un viajero curioso. Fue un viaje hacia atrás en el tiempo con paisajes impresionantes. Si algún día olvido, mis fotos serán las muletas de mi memoria.

Difícil captar la esencia de un país tan multiforme e individualizar su composición pero, repasando esas fotos, si me hicieran adivinar cual es la composición de Myanmar, lo que sigue a continuación sería una recopilación de imágenes de los ingredientes de esta receta.”

Podeis seguir a Pedro Guardone a través de su Instagram

  




Amigos viajeros. Ramblelife: “Viajando construimos nuestra vida”

Seguimos con “Amigos viajeros”. Esta vez son Petr Chrony, Raluca Bogdan y Kasia Ozga, jóvenes trotamundos del blog Ramblelife (en Facebook Ramble Life).

Me encanta el nombre de su blog: ramblelife. Vivir “rambleando” por el Mundo me parece un concepto nuevo y curioso. Conocí a Raluca y Petr en Port Barton, Filipinas, y me parecieron un ejemplo de una nueva generación que se plantea la vida de forma muy diferente a como lo hacíamos los de mi edad. De eso nos hablan en el artículo que nos envían: “Viajando construimos nuestra vida”. Gracias chicos. Nos vemos por el Mundo!

Haz de tus huesos la única estructura que necesitas.

Es una frase que marca el inicio de nuestros viajes, ya siendo viviendo juntos en Inglaterra o viajando por países que ni siquiera sabíamos que existían.

Nuestro objetivo principal es construir una vida plena. Obvio, ¿Verdad? Aún así, a menudo vivimos con las ideas que otros tienen, las opiniones de los demás están en nuestra cabeza y eso influye en hacernos cambiar. Nos enseñan a medir nuestros triunfos con los triunfos de los vecinos, ya sea la casa más grande, el coche más caro o a ver quien tiene más dinero. Sin embargo, todo esto son cosas materiales e ideas superficiales.
Viajar nos ha ayudado a cambiar esta perspectiva, nos ha abierto los ojos a un mundo lleno de diversidad y a mil maneras distintas de vivir. Nos ha enseñado a definir nuestros propios triunfos y sobretodo a definir nuestra propia vida.

Nuestro viaje más largo empezó en Singapur, kilómetros y kilómetros lejos de “casa” y esto nos ayudó a darnos cuenta de que “casa” somos nosotros, nuestra naturaleza, nuestras aventuras y experiencias, nuestra manera de hacer las cosas y nuestra manera de vivir la vida. Porque las únicas paredes que debemos cuidar y nutrir son las de nuestro propio cuerpo. Nos debemos querer a nosotros mismos primero para poder compartir amor con el mundo y sobretodo para ver amor en el mundo. Debemos luchar por nuestros sueños y trabajar en construir una vida libre, independiente y feliz.

Viajar nos ha llenado y nos ha demostrado que si no cuidas de tu interior, todas las cosas materiales que tienes en la vida, no tienen valor. Hemos aprendido a valorar más a nuestros amigos, familia y a nuestros nuevos amigos viajeros porque cuando viajas nunca estás solo. Nos hemos rodeado de personas sabias, aventureras y libres, que nos han enseñado a vivir y a disfrutar de manera distinta compartiendo sus historias y sus lecciones. Ahora tenemos amigos por el mundo y estemos donde estemos, una parte de nosotros está con ellos, recorriendo el mundo.

Ahora nuestro lugar especial en el mundo, está dentro de nosotros, donde guardo todas las experiencias vividas pero siempre guardando hueco para las nuevas.”

 

 

 

 

 




Amigos viajeros. Nospiramosdeviaje.com: “Viaje en familia”

Inauguran esta sección mis amigos Susana, Freddy, Kayleigh y Freddy Jr. del blog nospiramosdeviaje.com

Estás 4 fieras, hace un par de años hicieron un viaje de 14 meses por Asia. Papá, mamá, y los chavales de 8 y 9 años. En su artículo, echan una mirada atrás y nos cuentan sensaciones y reflexiones sobre su “Viaje en familia”.

Gracias chicos.


VIAJE EN FAMILIA.
Madrid – Bangkok… y lo que venga.

Ya está, no hay vuelta atrás!!

Ya estamos en nuestros asientos del super “Boeing” que nos aleja algo más de 10.000km, para empezar, de nuestra cómoda casa, de nuestra seguridad, de las rutinas y horarios, en definitiva… de nuestra zona de confort. Con el corazón al ritmo de una locomotora, vamos reflexionando sobre las razones que nos han hecho tomar esta “loca” decisión.

Nuestro viaje de 14 meses empezó un 27 de junio, justo un día después de unas elecciones nacionales cuyo resultado nos confirmó una razón más para emprender nuestra aventura en familia. Recorrimos Tailandia, Malasia, Borneo, Singapur, Indonesia, China, Corea del Sur, Japón, Vietnam, Laos, Camboya, Sry Lanka y Filipinas de forma totalmente libre, poco turisteo y mucho maquinar nuestros propios traslados, alojamientos, excursiones, visitas… Hay una gran diferencia entre ser viajero y ser turista. Eso lo podéis comprobar claramente los que seguís el viaje de Nacho, o a Nacho en su viaje, que es parecido pero distinto.

En nuestro caso (se nos ha olvidado presentarnos: Susana, Freddy, Kayleigh y Freddy jr. los peques, entonces, con 8 y 9 años, hoy 10 y 12) reemplazamos todo lo que una familia consigue, después de muchos años de esfuerzo y trabajo, por 4 mochilas acordes con la estatura de cada uno de nosotros. No nos hizo falta mucho más espacio. De hecho, durante el viaje te das cuenta de lo poco que necesitas para ser persona. Además, de lo que realmente iban a llenarse esas mochilas es de aventuras, conocimiento, culturas, idiomas, costumbres, aprendizaje, gastronomías… y muuuchas experiencias.

Recorrer esa parte del mundo con nuestros hijos fue, entre otras muchas cosas, una lección multicultural. La sensación de bienestar y la acogida en todos los lugares fue inmensa; nuestros hijos vieron con sus propios ojos y sintieron en su propia piel, la buena gente que hay en el mundo y su disposición a ayudar y hacer agradable tu estancia.

Estuvimos en países musulmanes, hindúes, budistas, cristianos, sintoístas, sincretistas y más… y siempre tuvimos la sensación de estar rodeados de buena gente, sean de donde sean y practiquen la religión que practiquen o no practiquen ninguna. Viajar es un buen antídoto, el mejor diríamos, contra la xenofobia, el racismo y otras formas de discriminación.

Nuestros hijos dejaron de ir a la escuela pero ni os imagináis todo lo que aprendieron. Nuestra rutina académica fue sobre todo la lectura y nuestros diarios (cada uno el suyo), practicar matemáticas con los cambios de moneda, inglés a diario, ciencias de la naturaleza, historia y geografía a cada segundo, en fin… un viaje, una enciclopedia real.
Como padres y educadores pensamos que el sistema educativo tradicional deja mucho que desear, preparamos hijos para lanzarlos directamente a la rueda del trabajo, hipotecas, que sean gente de provecho (sobretodo para las multinacionales) y que no se cuestionen nada. Nos cabrea ver y sentir en nuestra propia piel hacia a dónde nos dirige la sociedad occidental. Consumo es la palabra clave en este asunto y las nuevas generaciones son expertas en esta materia. Hemos intentado enseñar a nuestros hijos que hay alternativas mucho más complacientes y duraderas. Después del viaje tienen muy presente que si el plan A falla, existe un plan B e incluso un C.

Y… otro asunto importante para los que todavía tenéis hijos en casa: ¿Habéis pensado alguna vez cuánto tiempo “del bueno” pasáis en familia? Se nos van los días casi sin comunicarnos con nuestros hijos, a menudo con un montón de cosas que hacer que nos roban el tiempo para dedicarles un hueco a ellos. Luego nos sentimos algo culpables y dormimos intranquilos pensando que mañana les daremos prioridad. Un viaje largo en familia te abre los ojos, principalmente porque estás fuera de tu zona de confort a diario y tu escala de valores cambia por completo.

Nuestro viaje estuvo lleno de experiencias que hoy, pasados ya unos cuantos meses de nuestro regreso a Fuerteventura, siguen aportándonos una complicidad familiar muy enriquecedora. Ese tiempo en el que desconectamos de la vida ajetreada y loca de occidente, nos trajo momentos en familia, mucho más que anécdotas, que de otra manera no existirían.

Por eso, y porque somos culos inquietos sabemos que en cualquier momento volveremos a darles vida a nuestras mochilas, o sea a nosotros mismos.

El mundo nos espera.”

Accede a la galería de fotos, a través del PDF: VIAJE EN FAMILIA