Argentina y Chile (10) Cochamó. El eslabón perdido de la Ruta 7

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Tras una sucesión de autobuses y ferrys por la Ruta 7 y los fiordos del Golfo de Ancud, llegamos a Hornopirén. Bienvenida a lo grande con la vista del Volcán. Un cono perfecto. Hemos salido a las 12 h. y son las 20 h. y hay que encontrar alojamiento. Apetece un vino. Estaría bien un vino blanco bien frio y un poco de pescado a la plancha. La verdad es que tengo hambre. A ver.

Pues fué ceviche de salmón y una especie de parrillada de cerdo y pollo con patatas hervidas. Vino tinto chileno. Medias raciones, no creais. El alojamiento una casita de huespedes destartalada. Habitación doble 22 euros. 8 horas de sueño, un café y salimos a las 7.30 h. hacia Cochamó. Para llegar necesitas 3 autobuses mas 15 Km a pie. Todo, 8 horas, por sólo 135 Km, pero hay que ver que kilometros. Carretera de ripio puro socavones por parajes con bosques, rios, volcanes y lagos. Tragando polvo a tope. En Puelo, a 30 Km de Cochamó nos despedimos de la Carretera Austral. Ya en Cochamó. Llevo ya 3 dias en maceración en mi propio jugo. No se si vale la pena ya ponerme en agua caliente o es mejor que me sazone y espolvoree con finas hierbas.

Cochamó es… el eslabón perdido de la Ruta 7. Y por muchos años si Dios quiere. Alli, bueno, no alli si no a 12 Km más de alli, empieza una ascensión de 15 Km hasta el Valle La Junta, al que ya llaman el Yosemite chileno. Es…el paisaje perfecto. Un valle verde, cruzado por el rio Cochamó y rodeado por una cordillera de impresionantes rocas de granito de la que nadie sabe el nombre. Aqui llegan menos de 10.000 personas al año. Un tercio se quedan aqui que ya está bien, y normalmente suben a caballo guiados por gauchos. Otro tercio viene a escalar y el tercio restante venimos a hacer trekking porque de alli salen una serie de senderos salvajes ganados al bosque a machete y sierra. Intentamos llegar y llegamos por un camino de caballerias pero no nos podemos quedar. Solo hay dos refugios: uno está cerrado por una plaga de pulgas y el otro tambien cerrado porque el guarda ha bajado a ver a su padre enfermo. Tal cual te explico. Y tenemos que volver para abajo otra vez. 3 horas para subir, 3 horas para bajar. 30 Km. Los 12 Km que quedan hasta Cochamo los hacemos en la bañera del pick-up de unos trabajadores que arreglan la carretera. Despues cenamos en La Ollita, con los propietarios Victor y Marina, y con su hermana y su cuñado. Los conocimos ayer y ya somos… de la casa, dicen. Es el mejor restaurante chileno que hemos encontrado. Basico pero buenisimo. Puys (una especie de chanquete) al pil pil, caldillo de congrio y salmón a la mantequilla con eneldo. Despues pisco con coca cola y conversación. Nos hablan de la Patagonia y les hablamos de Catalunya. Feliz. Mañana volvemos a La Junta. Segundo intento de quedarnos alli para intentar los senderos porque nos dicen que el guarda ya tienen a su padre bien. Hay dos trekkings imprescindibles, dicen: El Anfiteatro y el cerro Arco Iris.

Berta amanece con una contractura en la espalda. Mal asunto. Se la hizo ayer tirando de la cuerda del cajón que mediante un cable te cruza el rio para llegar a los refugios. Necesita dos dias de descanso. Ni deporte ni bus. Decidimos que voy yo solo para arriba y hago, la misma tarde El Anfiteatro, duermo alli, y al dia siguiente Arco Iris y de vuelta a Cochamó. Un poco bestia pero se puede hacer.

El Anfiteatro. Tremendo. Los 15 Km para llegar al refugio transcurren mas o menos plácidamente pero bajo lluvia constante. El camino se va convirtiendo en un lodazal. Voy pensando en el amigo Bruce: “Be water my friend”. Paso con el cajón de cable al otro lado del rio, como un bocata de langoniza y me subo para arriba apretando los dientes (en argentino “mascando bronca”). ¡¡¡D I O S M I O!!! Donde me he metido!!!! Me hundo las botas en el barro, paso rios por 3 ó 4 troncos tipo cucaña grande sin barandas ni puñetas haciendo funambulismo, me pierdo, me vuelvo a encontrar… Y llueve. Si escalar son las 12 h. en el reloj esto son las 11 h. bien pasadas. Una cordada para pasar un tobogan de roca resbalosa tipo cascada. Miro para abajo y… cagao. Tal cual. Sigo. Duro. Me noto al límite de mis posibilidades. No se si hay que estar mas cerca del “fuerte como una mula” o del “loco como una cabra”. Eso no se hace solo y sin guia. Con ansiedad o vertigo imposible hacerlo. Llego y me rodea el Anfiteatro. Cuatro fotos y bajo sin decansar porque se me están helando las manos. Nieva. Para abajo otra vez. Lo mismo al reves. Total hoy unos 25/30 Km. 8.30 horas. Dificultad Alta.

En la cabaña, calado hasta los huesos me voy secando poco a poco arrimado a la cocina de leña. Ceno con el guarda dos platos de espagetti con tomate y chile. Media botella de vino ganada a pulso. La cabaña es una mesa en la susodicha cocina, un lavabo y dos habitaciones con literas.El guarda se va y me quedo solo. Fuera un temporal de lluvia y viento. No pienso, escribo esto a la luz de una vela y me voy a dormir. Molido.

El Arco Iris. Me despierto… perjudicado y tambaleante. 7.30 h. Desayuno frugal y asalto el cerro Arco Iris. Lloviendo, claro. Paso el rio en el carrito y de ahi, “parriba”. Otra locura de barro, cuerdas, lluviaaaa…. Mas vertical si cabe que el Anfiteatro. Llego al Mirador 1 (creo, porque alli no hay ni un letrerito). Dicen que desde alli ya es escalada pura y dura y que hay nieve. Veo una pared vertical con una cordada y me paro. Ni se te ocurra chaval! El tiempo es fatal y la vista es no vista por las nubes que lo cubren todo. Apenas la silueta en blanco y negro de montañas de granito, árboles y nieve. Asi que “pabajo”. Más dificil bajar que subir. El firme no tiene nada de firme. A veces barro, a veces raices entrelazadas durante cientos de años y selladas con musgo. Metes el palo y se hunde 2 palmos, pillas lodo y desaparece la bota, te vuelves a perder, te vuelves a encontrar… Y llueve, claro. Soy pura humedad. Como un bocadillo en el refugio (carrito va) y me bajo para Cochamó (carrito viene). Mas lluvia, mas barro, mas sudor. Total 8 horas de puro caminar, brincar y gatear. En 2 dias 60 Km, 15 horas.

Llego como para meterme todo yo, tal cual, en la lavadora. Si hubiera, claro. Los pies despellejados. Ducha y a cenar en La Ollita: Ceviche de salmón y congrio a la mantequilla. Quien venga a Chile y no pare aqui para ver el Valle La Junta se va a perder algo realmente auténtico, pero si viene y no cena en la Ollita, lo mando fusilar.

“… Bajo los volcanes, junto a los Ventisqueros, entre los grandes lagos…Quien no conoce el bosque chileno, no conoce este planeta. De aquellas tierras, de aquel barro, de aquel silencio, he salido yo a andar, a cantar por el mundo” Pablo Neruda. “Confieso que he vivido”

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