Amigos Viajeros. Rodrigo Muñoz Azofeifa

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El artículo de hoy en Amigos Viajeros nos habla de Halloween y del colonialismo culturicida.

En algunos lugares del Mundo se batalla contra tradiciones importadas por razones comerciales que sustituyen a expresiones culturales locales y que, como consecuencia, desaparecen del imaginario cultural local. En esas guerras se pierde cultura e identidad y sólo se gana consumo para beneficio de oscuros intereses comerciales.

En pocos casos, demasiado pocos, personas y autoridades apuestan por resistir contra esa nueva forma de colonialismo y, como consecuencia, el capitalismo va sumando  nuevas victorias en aras de la globalización empobreciendo el legado cultural de las comunidades.

Así, hoy día nos lanzamos con la mayor naturalidad a verdaderos delirios consumistas en el “Black Friday”, sufrimos sin dolor ataques despiadados del inglés a nuestros idiomas hasta llegar a límites casi cómicos y, con una patética facilidad, nos comemos como caramelos, nunca mejor dicho, costumbres foráneas como el Halloween que, si coinciden con tradiciones ancestrales propias, las arrasan hasta la extinción.

Con ocasión del IV Encuentro Internacional de Maestros Mascareros conocí al Licenciado Rodrigo Muñoz Azofeifa, Investigador de Tradiciones Costarricenses y una de esas personas que sí lucho, y venció, en una de esas guerras contra ese silencioso imperialismo cultural que, en su caso, amenazaba con hacer desaparecer las magníficas Mascaradas de Costa Rica. El me ha hecho el favor de explicarlo para todos los seguidores de Alas y Viento.

Gracias Maestro. Un abrazo.


 

Las Mascaradas Tradicionales derrotan al Halloween en Costa Rica

El 31 de octubre es una fecha festiva a nivel de muchos países y, en especial, en Costa Rica donde coinciden nuestras mascaradas tradicionales y Halloween aunque sean totalmente diferentes e incluso contradictorias.

Voy a iniciar haciendo una referencia a cada una de estas costumbres para justificar el título de este artículo.

Lo primero que quiero aclarar es que no hay ninguna relación entre  el Haloween y las mascaradas tradicionales, ninguna  manifestación cultural de identidad, sincretismo ni tampoco raíces comunes. …“Halloween es una fiesta que empezó a entrar al país, Costa Rica, en los años sesenta y a mediados de los años ochenta se centra en los ámbitos sociales, el fenómeno del mercado y el poder adquisitivo en los años noventa del comercio Tico porque el ser humano tiende a ser imitador”. “Hemos sido por muchos años bombardeados por una serie de costumbres y tradiciones mediante el comercio que vienen de afuera, una aculturación que, de forma acrítica, hemos adoptado dentro de nuestra cultura”.

Cuando hablamos de aculturación estamos hablando de un proceso de imposición cultural, donde empiezan a intervenir actores ajenos al grupo social limitado al que pertenece el sujeto. Hoy en día nuestros jóvenes, y no solo los occidentales, visten, comen, escuchan, leen, ven y aprenden como los estadounidenses. En nuestro país, como en el resto del Mundo, no hay día que no haya referencia a lo que ocurre en Estados Unidos… Esta influencia es tal que hemos llegado a suplantar muchas de nuestras propias costumbres por aquellas que más nos atraían de ese país. Es un fenómeno muy particular ver como, al pasar a costumbres ajenas que van tomando cada vez más presencia, se va hacia la pérdida de la identidad cultural excediendo del  local conocimiento de otras culturas.

La fiesta “Halloween” comenzó con los antiguos celtas y fue adoptada en toda Europa. Se celebraba hace más de 3.000 años en las etnias celtas, un pueblo guerrero que habitaba zonas de Irlanda, Inglaterra, Escocia y Francia. Esta fiesta fue bautizada con la palabra gaélica de “Samhain” (el significado etimológico es “el final del verano“). Esto es porque durante esta celebración se despedían de Lugh, dios del Sol.

El Día De la Mascarada Tradicional en Costa Rica es una rica expresión de arte popular que fusiona la herencia cultural indígena, española y de otros pueblos. El uso de las máscaras en las culturas amerindias ha sido generalizado y asociado a sus prácticas ceremoniales. Estas celebraciones se mantuvieron en América con la evangelización acompañadas de fiestas de gigantes, cabezudos y caretas .En específico en Costa Rica se inició la tradición en Cartago, y la escenificaban en ocasiones especiales como la Semana Santa, Navidad, Cuaresma y las fiestas de moros y cristianos. Fue así como surgió el cristianismo festivo. Luego, en 1820, surgen con institucializacion de la Virgen Nuestra Señora de los Ángeles, Patrona de Costa Rica, muy ligada con las personas humildes y creyentes de milagros y favores. En 1977 se dejan de realizar estas fiestas debido a la prohibición por la Iglesia al considerarse contrastaba con las festividades religiosas.

Fue en el año de 1995 cuando tomé la decisión de, en el cargo de Promotor de Cultura, asumir la tarea de rescatar de nuevo esta tradición de las mascaradas tradicionales en Cartago. Era muy preocupante ya entonces que la juventud de nuestro país había olvidado las mascaradas y había un influencia bastante fuerte en el comercio y las discotecas de bailes de celebrar el Halloween. Esta preocupación coincide en intereses con la iniciativa del Ministerio de Cultura y Juventud siendo Ministro don Arnoldo Mora, con un equipo de técnicos, quienes escuchan el clamor de los sectores de cultura popular. Fue así como prepararon un documento  mediante el  Decreto Ejecutivo N° 25724, declarando  el 31 de Octubre Día Nacional de la Mascarada Tradicional Costarricense.

El Decreto destaca que la artesanía mascarera costarricense, presente en las diferentes actividades culturales, constituye un elemento importante para la educación y recreación de nuestro pueblo. Al año 1997 quedo publicado y queda en firme;  con este fundamento se  inicia  la investigación sobre la historia de las mascaradas en la provincia de Cartago, en especial respecto a las actividades  de las mascaradas que se habían desarrollado desde 1824 a la fecha. Pretendí al inicio  autenticar lo nuestro mediante los creadores, lo autóctono desde lo religioso y cívico de las diferentes eventos de acuerdo a las  épocas promoviendo esta manifestación para que volvieran las mascaradas a Cartago e incentivando a las nuevas generaciones para que asumieran esta fiesta. Y es así como se fue adquiriendo conciencia y mayor participación, en especial de la niñez y la juventud,  de una madurez sobre la importancia de preservar y difundir la realización de mascaradas como símbolo de expresión cultural. El Colegio Universitario de Cartago respaldó esta  iniciativa para lo cual se genera un proyecto  estratégico cultural, primero en Cartago y luego a nivel nacional, con el objetivo primordial de promover el conocimiento de las diferentes manifestaciones culturales existentes en el país como “un aporte dirigido a recuperar y consolidar la identidad cultural del ser costarricense”

Recuerdo que hace veinte años, cuando nadie se había interesado en este rescate ni tampoco en un trabajo de investigación, fue el señor Oscar Guevara Chacón, a sus 90 años de edad, que había sido bailarín mascarero desde niño, quien me guió y me llevo con los mascareros Avelino y Guillermo Martínez , y fue así como nació la estructura de este proceso. Fui documentando toda la información de cada visita y de cada entrevista con fotografías, y luego los motivamos para que retomáramos esta tradición. Fue una labor ingente, buscando recursos, convenciendo a los patrocinadores y también al Colegio Universitario de Cartago para que asumiera este gran proyecto cultural como suyo. Impartimos charlas, talleres, conferencias, realizamos exposiciones de máscaras e involucramos al Ministerio de Cultura y Juventud para que declarara de interés cultural esta estrategia de Cartago en favor de la cultura propia. Fueron muchos los logros y las familias disfrutaban a lo grande esta tradición, con los abuelitos y papas que de niños habían vivido las mascaradas.

Fue una lucha entre el Haloween y las Mascaradas para que ese día 31 de octubre no se celebraran fiestas del Haloween. Con el Ministerio de Educación realizamos  un  gestión importante al incluir dentro de sus temarios el rescate de las mascaradas y, con el apoyo de sectores importantes de Cartago, como lo son las municipalidades y muchas organizaciones cartagineses, todos se unieron a revivir y activar la más antigua tradición festiva popular cartaginesa. También nos involucramos con sectores internacionales que nos respaldaron, como fue el Círculo de Amigos de los Gigantes del Mundo CIAG, dándonos un valor de reconocimiento por la gestión cultural y destacando nuestra labor el Municipio de Barcelona, España, al realizar una edición especial de  estampillas de  las mascaradas costarricenses.

Año a año los pasacalles del Encuentro Nacional crecieron de agrupaciones de mascaradas El Diablo, la Muerte, la Segua, la Llorona, la Giganta, el Polizonte, el Padre sin Cabeza , personajes propios de la mascarada tradicional costarricense. Su elaboración, verlas desfilar por las avenidas y calles de Cartago, permitió la expresión de tradiciones antiquísimas y poner de manifiesto el talento creativo de nuestros artesanos y cimarronas además de grupos artísticos, todos aglomerados ante el paso de las festividades mascareras que, hoy día, han dejado en el olvido a Halloween.

 

 

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